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BEATRIZ ESCUDERO | PRESIDENTA DE VITARTIS

«Debemos luchar por ser la despensa de Europa y no caer en distracciones»

Lugar: Club de Prensa del Diario de León.. Gran Vía de San Marcos, esquina con calle Fajeros.. Fecha: Hoy a las 19.30 horas..

 

Beatriz Escudero apuesta por la colaboración empresarial. L. DE LA MATA -

30/10/2018

MARÍA J. MUÑIZ | LEÓN

Vitartis es la Asociación de la Industria Alimentaria de Castilla y León, creada en 2009 y que preside la directora general de Pharmadus, Beatriz Escudero. Esta tarde participa en el ciclo de jornadas sobre la economía provincial que organiza Diario de León en en Club de Prensa. Escudero defiende el esfuerzo de Vitartis como tractora de innovación y competitividad agroindustrial, y reclama formación y comunicaciones para que las empresas del sector, ubicadas en buena parte en el entorno rural, puedan apuntarse a la vanguardia de los nuevos alimentos. Reclama también inversión en I+D para explotar el potencial de la Comunidad, en lugar de «distraernos con otras cuestiones y cambios políticos, mientras otros nos superan».

— La transformación agroalimentaria se percibe como el principal potencial de impulso del sector industrial leonés.

— Desde Vitartis impulsamos sobre todo la colaboración, con la vista puesta en integrar a toda la cadena agroalimentaria, desde el sector primario a la industria, la distribución, los medios de comunicación y el consumidor. Queremos crear alimentos que cubran las necesidades y resulten atractivos. En este escenario es la industria la que traslada al sector primario las necesidades de innovación.

— Una mayor fortaleza industrial redundaría en una mayor capacidad exportadora?

— León es la provincia que más microempresas tiene en la Comunidad en este sector, y eso hace más difícil la internacionalización, que es una de las salidas para crear valor económico y social. Las asociaciones agroalimentarias abogamos por ganar dimensión. En León las exportaciones del sector cayeron el año pasado un 11,75%, mientras en la Comunidad mejoraron un 7,5% y superan ya los 2.000 millones de euros.

— El tamaño de las empresas es determinante para consolidar este potencial, ¿qué medidas propone?

— Castilla y León es un territorio muy grande y diverso, no se puede hablar de un único modelo de crecimiento. Por un lado es importante ganar esa dimensión, para acceder a los mercados con una oferta buena, estable y a precios competitivos; además de colaborar y desarrollar la logística. Pero también hay zonas, como ocurre con El Bierzo, en las que el principal valor es la singularidad. Sus empresas tienen difícil legar a otros mercados o incluso atender la demanda de una gran cadena de distribución, pero si se une el sector primario con la agroalimentación, la gastronomía y el patrimonio, el consumidor quiere disfrutarlo en ese entorno. Y para eso no se necesitan empresas tan grandes.

— Y la formación, ¿es adecuada a las necesidades de un sector en desarrollo? ¿Cuáles son sus necesidades?

—En absoluto, es uno de nuestros caballos de batalla. El sector agroalimentario es fundamental por su peso económico, medioambiental y social; y es básico para evitar la despoblación rural. Sin embargo los trabajadores no ven este entorno atractivo. Somos un sector muy tecnológico, que reclama muchísima innovación, requiere tener muy clara la economía circular y reclama carreras muy técnicas y científicas. Y nos cuesta mucho encontrar profesionales como biotecnólogos o ingenieros industriales, personal de mantenimiento,... Un asunto por el que en la Comunidad no se ha apostado lo suficiente es la formación on line, aunque para eso hay que fortalecer las comunicaciones digitales.

— ¿Qué perspectivas de evolución de empleo manejan a corto y medio plazo?

— Las cifras de empleo son buenas, a pesar de que el número de empresas se redujo el año pasado en la Comunidad un 1,5%, somos alrededor de 2.700, el empleo creció un 1,7%, hasta las 36.650 personas. En consonancia con un incremento de la producción.

— ¿Está la agroindustria leonesa adaptándose con suficiente agilidad a los cambios de hábitos del mercado y los consumidores?

—Los cambios van a tal velocidad que es difícil adaptarse, y somos una Comunidad y una provincia de contrastes. Tenemos mucha industria que es todavía demasiado tradicional, no sólo en los productos, sino en la forma de gestionar, y eso es un error. Queda mucho por hacer. Pero también hay muchas empresas que son pioneras, y ese interés por innovar y colaborar es lo que nos une en Vitartis.

— ¿Observa diferencias en la evolución en las distintas comarcas de la provincia, hay alguna zona más avanzada o rezagada?

— No podría decirlo con rotundidad, pero es cierto que la industria más puntera se asienta en torno a las grandes poblaciones. En la provincia nos queda mucho aún para apostar por la innovación de verdad, aunque hay muchas empresas que están haciendo las cosas muy bien y son tractoras.

— ¿El déficit en digitalización del mundo rural es un hándicap para el desarrollo de iniciativas asentadas en ese entorno?

— Es fundamental. Somos un sector con muchos retos y mucho potencial, de futuro; pero nuestro principal problema son las comunicaciones. Mi empresa está en el polígono de Camponaraya, a siete kilómetros de Ponferrada, y no tengo fibra. Eso implica que tengo que invertir muchísimo dinero en la infraestructura digital, me sale mucho más caro que a un empresario que esté en una capital. El desarrollo rural depende de tener buenas comunicaciones, y baratas, en todo el territorio. Sino ser innovadores y competitivos es imposible. Ahí también echamos de menos una mirada estratégica y global de la Administración. Y, mientras, hay países que nos adelantan a gran velocidad. Es un tema muy preocupante, en España en los últimos años la inversión en el I+D+i ha caído un 16%, y en cambio en la Europa de los 18 ha crecido un 36%. Deberíamos estar trabajando por ser la despensa de Europa y estamos distraídos con otras cuestiones, mientras los demás nos superan. Estamos en una época de grandes cambios, muy rápidos, y no podemos parar las inversiones y las estrategias cada poco.

— En los últimos años se ha realizado una fuerte inversión en regadíos, ¿Qué infraestructuras considera inaplazables?

— El agua es un bien escaso, hay que ser conscientes de eso; y para el desarrollo es imprescindible la concentración parcelaria, que nos permitiría ser más eficientes en todos los aspectos. Aunque no vamos por ese camino, mientras tengamos que pensar en una infraestructura para cada pequeño terreno no vamos a avanzar, hasta para aplicar las nuevas tecnologías en regadíos y cultivos es necesario. El minifundio sigue siendo un problema.

— ¿Necesita el sector más ayudas y apoyo para desarrollarse, en qué campos?

—Los focos principales para el desarrollo son apostar por la innovación, superar la brecha digital y apostar por la formación. Y también hace falta gente con iniciativa privada y ganas de arriesgarse. Tenemos una cantidad de marcas de calidad impresionante, pero seguimos siendo productores, no transformadores, así que no añadimos valor. Tenemos que poner el foco en el cliente y el mercado, y en cuestiones como la presentación del producto, en el desarrollo de la quinta gama,... Eso requiere que las empresas incorporen a nuevos profesionales, y más formación.

— La seguridad de la cadena alimentaria es una de las grandes preocupaciones, con alertas que surgen cada poco.

— El sensacionalismo es terrible, ahí necesitamos mucha transparencia y mejor comunicación por parte de las empresas, y también colaboración por parte de los medios de comunicación. La industria no es el enemigo, aporta seguridad alimentaria. Generalizar o no profundizar demoniza a todo el sector, y hace mucho daño a la sociedad. Por otro lado, todos demandamos productos más saludables, que respeten el medio ambiente, con empresas socialmente responsables,... Pero a la hora de comprar se busca lo más barato. Si se tienen esas exigencias, hay que ponerlas en valor.

— Desde Vitartis están también pendientes de lo que blockchain puede aportar al sector. ¿Están los empresarios preparados para este reto tecnológico?

— Todavía no, somos pocos los que estamos preparándonos. Y esas tecnologías van a aportar transparencia, que es uno de los valores que más se demanda. Será una forma de comunicación con los clientes. En el aspecto tecnológico hay cierto retraso en el sector, hablamos de la industria 4.0 y muchos aún están en la 2.0. En las organizaciones tienen que ser los directivos los que inicien este proceso, que va calando hacia abajo. Conseguir las herramientas para la transformación digital no es lo difícil, sino la transformación cultural e interiorizar el nuevo escenario.



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