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ANTONIO GONZÁLEZ GONZÁLEZ | EL ÚLTIMO CESTERO DE HORNIJA

«El joven no hace caso a los viejos y esto de hacer cestos se pierde»

 

Antonio González, de 77 años, manufacturando un cesto en Hornija (Corullón). M. FÉLIX -

12/11/2018

manuel félix | hornija

Antonio González González tiene 77 años, es del pueblo de Hornija (Corullón) y lleva aquí toda la vida, dedicado a la agricultura y la ganadería. Lo de hacer cestos con sus manos es también una didicación de toda la vida. Posiblemente sea uno de los últimos cesteros del Bierzo, dado que según cuenta, no hay muchos jóvenes y no tan jóvenes interesados en aprender un arte o destreza que, —si nadie lo remedia— se perderá en los años de los tiempos.

—¿De dónde le viene esto de hacer cestos?

—Pues, de cuanto tenía un ratín, hacía cestos.

—Y eso porque todo lo que se construye en un pueblo es fruto de la necesidad ...

—Pues claro, se utilizan para apañar las castañas, las patatas, los pimientos, los tomates; todo lo del campo... ¿no entiendes?

—¿Qué materiales utiliza?

—El mimbre de salguero. Hay salguero negro y salguero blanco. El blanco, se pela la mimbre para hacer dibujos. Todo tiene una época para usarlo y manejarlo, porque para pelar tiene que ser en agosto.

—¿Qué medidas usa? ¿Cuál ha sido el cesto más grande que ha hecho?

—Pues todo va en función del tamaño que quiera la gente que lo compra o encarga. Hago cestas grandes para las uvas.

—Y todo esto funciona por encargo.

—Sí. Si me encargan un cesto, se lo hago como quieran.

—¿Cuánto tarda en hacer un cesto?

—Bueno, yo paso el día, ¡como nada no tengo que hacer! ¿No entiendes? Antes hacía hasta cuatro cestos en el día. Pero era joven. Ahora hago uno y voy matando el tiempo. Me sobra el tiempo de un día para hacer uno.

—Los vende, ¿podemos decir precio o no?

—Sí. Los vendo a 20 euros. Aún me llevaron el otro día tres los de Sobrado.

—Aún se siguen comprando cestos, porque se siguen necesitando y también más de uno por decoración.

—Sí. Sobre todo para apañar las castañas. Los que más vienen son los de las castañas.

—¿Duran mucho?

—Si los tratas bien, sí. Esto no se da terminado. Terminas de usarlo, lo lavas, lo cuelgas en la bodega o donde sea y ya está. Tiene que estar al fresco.

—Hornija tenía más artesanos. Recuerdo a Domingo el herrero, que hacía bombos para asar castañas. Había muchos artesanos ...

—Sí, aquí se hacía todo. Se hacían para la labranza arados para el ganado y yugos. Yo hice un poco de todo. También yugos.

—¿De castaño?

—No, de negrillo y nogal. De castaño no vale.

—Se están perdiendo todas estas tradiciones...

—Pues claro que se pierden. Aquí está el vecino (lo tiene al lado), viene, mira, pero no hace. Me ayuda, pero no quiere poner una mimbre y aprender.

—¿Y algún sobrino o familiar más joven que quiera?

—No quieren.

—Pero entonces, ¿se va a perder la tradición y el conocimiento de tantos años con usted?

—¡Pues claro que se perderá!

—¿Y no hay alguien, —no sé, se me ocurre del Ayuntamiento, de la Diputación, de donde sea—, que diga vamos a hacer un curso con su experiencia para transmitirla a alguien que quiera seguir con la cestería?

—Sí estaría bien todo. Pero te digo una cosa: La juventud no hace caso a los viejos. La juventud, nada. Ya no hacen caso a nadie que les quiera enseñar estas cosas. Lo quieren todo hecho, ¿no entiendes?

   
1 Comentario
01

Por valpra 15:22 - 12.11.2018

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Entrañable y lección de vida

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