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La Iglesia católica pide no reavivar «las dos Españas» por culpa de Franco

La Conferencia Episcopal recuerda que familia y Gobierno deben acatar la decisión judicial.

 

Flores en la tumba de Franco en el Valle de los Caídos. BORJA MÉNDEZ -

13/01/2019

J. V. Muñoz-Lacuna | TOLEDO

Que la polémica por la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos, «no abra la herida de las dos Españas». Ese es el deseo expresado ayer por el secretario general de la Conferencia Episcopal, Luis Javier Argüello, en un acto en Toledo.

El secretario de los obispos confía en que el asunto «no reabra viejas heridas» después de los años de la Transición en los que España vivió una «reconciliación» tras cuatro décadas de dictadura.

«Han pasado 80 años de la guerra y hay que mirar hacia adelante desde un espíritu de reconciliación, sin hurgar en las heridas y abordando juntos los desafíos tan grandes que afectan a la sociedad», declaró.

Para Argüello, la exhumación de Franco es un asunto sobre el que solo los tribunales de justicia tendrán la última palabra aunque también atañe a la familia, al Gobierno central y a la Iglesia como propietaria de la abadía benedictina del Valle de los Caídos. «Como no hay acuerdo entre las partes, todos tendremos que esperar a que el tribunal diga y después acatar las cosas», remarcó.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció su intención de trasladar los restos del dictador a finales de junio. Entonces dijo que el proceso podría llevarse a cabo antes de agosto, pero desde entonces no han parado de surgir obstáculos. El principal escollo es la oposición de los nietos de Franco, que han anunciado que darán la bat alla legal hasta el último minuto. Si finalmente se produce la exhumación, que a nivel judicial dependerá de si el Tribunal Supremo acepta el recurso contencioso administrativo presentado por los nietos, la familia tiene intención de trasladar al dictador a la cripta que poseen en la catedral de la Almudena. Esta es una posibilidad que el Ejecutivo rechaza de plano ante el riesgo de que la nueva tumba se convierta en un lugar de enaltecimiento del dictador en pleno centro de Madrid.