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fermín lópez costero escritor

«El cuento es propicio para experimentar»

Filandón

 

El escritor berciano Fermín López Costero, que trabaja actualmente en un libro de microrrelatos -

alfonso garcía
21/10/2012

La colección Letras Hispánicas de la Editorial Cátedra ha publicado una Antología del microrrelato español (1906-2011), cuya autora es Irene Andres-Suárez. En ella aparecen setenta y tres autores en un período de poco más de un siglo. Entre los antologados, cinco leoneses. Uno de ellos, Fermín López Costero (Cacabelos, 1962) ha cultivado el género en dos de sus libros hasta ahora publicados: Pequeño catálogo de historias breves (2003) y La soledad del farero y otras historias fulgurantes (2009).

—Ha pasado a formar parte de la historia de nuestra literatura. ¿Qué se siente?

—Yo no diría tanto. Para pasar de verdad a la historia de la literatura hay que hacer muchos más méritos y dejar que el tiempo juzgue tu obra y la ponga en el lugar exacto que merece, eso si antes no se traspapela por el camino. Digamos que lo único que yo he logrado hasta ahora, desde mi condición de autor desconocido y semiclandestino, es atisbar la senda, que ya es mucho; enfilar esa vereda y recorrerla con lucimiento sólo está al alcance de los genios. No obstante, tengo que reconocer que figurar en una antología como ésta, preparada por la profesora Irene Andres-Suárez, de la universidad suiza de Neuchâtel, una de las expertas y estudiosas del microrrelato más relevantes a nivel mundial, me llena de orgullo.

—¿Cree que el microrrelato es el cuarto género narrativo, como subtitula la autora el libro, después de asentados el cuento, la novela corta y la novela?

—Sin duda. Como muy bien explica la profesora Andres-Suárez, el microrrelato es consecuencia de la evolución de dos géneros literarios diferentes, como son el poema en prosa y el cuento. Pues bien, tanto si deriva de uno como de otro, el microrrelato posee entidad más que suficiente para constituir un género literario autónomo, capaz de generar sus propias reglas y de regirse por ellas.

—Se decía que los novelistas españolesdescansaban escribiendo relatos. ¿Cree que el microrrelato se ha asentado entre nosotros con personalidad propia?

—Sí; afortunadamente, ese momento ha pasado y el microrrelato, en la actualidad, es el género de moda, el que seduce al lector exigente, de paladar exquisito. Además, hoy en día existe en España un buen número de narradores estupendos, consagrados en cuerpo y alma a los géneros breves. Del mismo modo que también existe, a pesar de la crisis, un puñado de buenas editoriales independientes que dedican todos o casi todos sus esfuerzos al cuento y al microrrelato; vamos, que, en cierto sentido, se puede decir de ellas que viven del cuento, si se me permite hacer un chiste malo. De todas formas, en España siempre ha habido autores interesados en cultivar la narrativa breve; lo que ocurre es que, hasta no hace mucho, sus deseos chocaban casi siempre contra los prejuicios de una parte de la crítica y, sobre todo, contra el muro mercantil de los editores, que sólo veían rentable la novela.

—¿Qué ha pesado más en su formación como narrador, las tradiciones anglosajona e hispanoamericana o la española?

—Aunque no desdeño ninguna influencia, venga ésta de donde venga, he de reconocer que, en lo que al cuento y al microrrelato se refiere, la que más me atrae es la escuela hispanoamericana: Arreola, Torri, Ramos Sucre, Borges, Arlt, Rulfo, Ribeyro, Hernández, Quiroga, Monterroso, García Márquez, Shua,… Da la impresión de que los escritores hispanoamericanos nacen con una habilidad especial para dominar la síntesis y la elipsis.

—Parece evidente que el carácter culturalista y la tendencia rotunda a la hiperbrevedad son dos características de los jóvenes escritores. ¿Es cierto, y en qué medida, en su caso?

—Ambas cualidades son inherentes al microrrelato, por tanto es lógico que aparezcan en la obra de los jóvenes escritores que practican este género. Yo, por edad, ya no me puedo considerar un autor joven, pero sí que soy un ejemplo clarísimo de esa tendencia irrefrenable hacia la hiperbrevedad, pues toda mi obra, tanto la publicada como la que todavía permanece inédita, trata de brevedades (cuento, microrrelato, poesía, greguería); incluso mis trabajos sobre historia del arte también tienden a la brevedad en cuanto a su extensión, pues están escritos pensando más en su publicación en revistas y suplementos culturales que en formato libro. Y lo mismo ocurre con el carácter culturalista, al que tampoco son ajenos mis cuentos y microrrelatos, que con frecuencia también abundan en lo metaliterario.

—Su primer libro, ‘Pequeño catálogo de historias breves’, fue recibido magníficamente por su intensidad y concentración y porque en él había una voz narrativa propia. ¿Siguen siendo estas cualidades motivo de su búsqueda como narrador?

—Por supuesto; en ésas y en otras cualidades propias de la narrativa breve continúo perseverando. Me encuentro muy a gusto escribiendo historias breves e intensas, en las que hay que desenvolverse con gran precisión, tener dominio del lenguaje y saber prescindir de todo lo superfluo, arrojar todo tipo de lastres para conseguir que la obra se eleve. Además, tanto el cuento como el microrrelato son territorios que todavía resultan propicios para la experimentación. Por lo demás, Pequeño catálogo fue el primer libro, la carta de presentación, la declaración de intenciones; me siento muy satisfecho de él, porque veo que resiste con dignidad el paso de los años y que es tenido en cuenta.

—Del segundo, ‘La soledad del farero…’, se afirmó que entronca con lo mejor de los grandes de la narrativa breve. Son afirmaciones que animan a seguir trabajando, aunque con mucha responsabilidad… ¿Qué trae entre manos?

La soledad del farero y otras historias fulgurantes supone una vuelta de tuerca con respecto a Pequeño catálogo. Es un libro concebido a conciencia, mucho más especializado, y en el que resulta muy obvio mi compromiso con la microficción. Se trata, también, de una obra a la que debo mucho, pues me ha servido para tomar contacto con el universo del microrrelato español contemporáneo, al propiciar que mi obra haya sido valorada y tenida en cuenta por los expertos para ser incluida en algunas de las últimas y más importantes antologías dedicadas al microrrelato, como la mencionada de Irene Andres-Suárez o la que acaba de aparecer en la palentina Editorial Menoscuarto, elaborada por Fernando Valls y titulada Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español. Este año he terminado de escribir un nuevo poemario, todavía inédito, y ahora, entre otros proyectos, trabajo en otro libro de microrrelatos.





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