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el territorio del nómada |

Gaya Nuño, lobo numantino

EL PRÓXIMO MARTES SE CUMPLE EL CENTENARIO DE JUAN ANTONIO GAYA NUÑO (1913-1976), NUESTRO MÁS PRESTIGIOSO HISTORIADOR DEL ARTE DE POSGUERRA. CASI A ESCONDIDAS, CONSTRUYÓ UNA OBRA LITERARIA SINGULAR Y POCO CONOCIDA, EN LA QUE DESTACA SU NOVELA CERVANTINA ‘HISTORIA DEL CAUTIVO’ (1966).

 

El escritor soriano Gaya Nuño, autor de ‘Los monstruos prestigiosos’ -

ERNESTO ESCAPA
27/01/2013

En las Navidades de 1963, Gaya vino a León, a repasar la ciudad. Preparaba la nueva edición en Espasa de su monumental Historia y guía de los Museos de España y la visita le dio para unas ‘noticias de León’ en la prensa de Barcelona, donde volvía a poner de relieve la precaria instalación del museo en San Marcos y su contraste con los magníficos fondos. A finales de aquella década, inicia la colaboración con Everest, en cuyo catálogo verán la luz algunas de sus obras de divulgación más conocidas.

NOTARIO DEL EXPOLIO

Había nacido en Tardelcuende (Soria) y murió en Madrid, en vísperas de la democracia. Su padre, que era médico, fue uno de los fusilados del 36 en Soria y a él le alcanzó una condena de veinte años, de los que cumplió cuatro. Se casó en la guerra con la poeta Concha de Marco (1916-1989). Luego tuvo una vida a salto de mata: el largo exilio interior de los perdedores. Gaya Nuño vivió la posguerra con el estigma del republicano irredento y ni siquiera lució birrete académico, porque cuando lo ganó se lo hurtaron, y cuando más tarde se lo ofrecieron, lo desdeñó, por no avenirse al preceptivo rodillazo ante las autoridades del Movimiento. Así que le tocó afanarse en labores subalternas, como negro del insigne Gudiol y laborioso redactor de guías turísticas. A pesar de tan cansino tributo de supervivencia, conquistó tiempo para sacar adelante su obra más valiosa. Monografías sobre pintores clásicos y contemporáneos, jugosos panoramas románicos, ensayos teóricos, el inventario de la pintura española fuera de España y el escrutinio de nuestros monumentos desaparecidos.

BREVIARIOS Y RELATOS

Su dimensión como creador literario, se percibe al manejar las Obras completas, publicadas en 1999 por la Biblioteca Castro. Hasta entonces, no había visto la luz en España Historia del cautivo, «una de las novelas más importantes de toda la posguerra», según el profesor Sanz Villanueva. Su estreno narrativo fue El santero de San Saturio (1953), editado por Moñino en Castalia. Sesenta años después y con sucesivas ediciones en Austral, se ha convertido en un clásico: ese depurado breviario de esencias que todas las provincias desearían tener. Nueve años después publica otro texto de difícil clasificación, en la estela de aquel barojiano Vagabundos de Castilla, de Juan Díaz-Caneja, el padre del pintor: Tratado de mendicidad, por el que transita un alucinado tropel de pobres y bohemios, pícaros y mendigos. En ambos libros resalta su prosa de estirpe clásica. La censura obligó al destierro de su novela Historia del cautivo y esa circunstancia limitó la recepción de ese texto poderoso y desgarrado, a la vez que sofocaba su vocación literaria. Porque los agobios de la supervivencia no dejaban espacio al cultivo de ilusiones.

MISERIAS DE ESPAÑA

Historia del cautivo es una novela histórica cargada de enseñanzas morales. El protagonista es movilizado desde el altiplano soriano a las guerras rifeñas, donde comparte episodios y escenario con personajes históricos. Metido en aquella vorágine, se deja llevar por las circunstancias. Así, participa en el asesinato del general Silvestre, después del desastre de Annual, sobrevive como puede en el cautiverio y su liberación lo convierte en un héroe popular, que encuentra el sosiego económico y la recompensa del matrimonio con una viuda de guerra. La parte más extensa de la novela es el relato del cautiverio, una experiencia que había marcado también la vida del autor en sus presidios. El título de la novela, que Gaya había terminado en 1962, es un homenaje a Cervantes, mientras su condición de Episodio nacional la vincula con Galdós, la figura del protagonista con la picaresca y sus trazas narrativas con el esperpento de Valle Inclán.

Porque el rescate de los cautivos rifeños no será el resultado de un ardid de amor ni la recompensa de ninguna secreta hermandad espiritual. Con el malestar nacional a rebosar, coincidirán los liberales dinásticos con republicanos y socialistas en la necesidad de buscar una salida a semejante baldón. Y a ello se ponen el ministro Alba y sus aliados en los negocios con Abd el Krim. De manera que la liberación será consecuencia de un pago económico y no de una acción de reconquista patriótica. Los últimos capítulos apresuran el paso hacia un final feliz, cuyo horizonte se nubla con los presagios de la inminente dictadura.

Dos años más tarde, recoge Gaya Nuño en Los gatos salvajes relatos testimoniales con episodios de la guerra civil, de los presidios y de la menesterosa posguerra. Por último, reúne el autor soriano en Los monstruos prestigiosos (1971) un bestiario en el que la sirena o el basilisco le sirven para la sátira de su entorno, a través de una prosa expresionista y corrosiva.

   
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