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POESÍA

Los signos que nos miden

CADUCIDAD DEL SIGNO. Poesía reunida (1994-2016) Juan Luis Calbarro Editora Regional de Extremadura, Badajoz, 2016. 238 pp.

 

Los signos que nos miden -

JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
26/03/2017

Juan Luis Calbarro, poeta de la inagotable escuela zamorana, publica su Poesía reunida con el título Caducidad del signo, alusivo al hecho de que a pesar de la obstinación humana en dejar huellas de su presencia en el mundo, esas huellas son solo memoria; el día que la perdamos no valdrán nada: pura caducidad. Con el primer poemario, Elegía sajona (1998) «cumplía mi gusto por recrear ambientes, recursos y referencias de la literatura y el mundo anglosajones». No resulta extraño que lo honrara con un poema-epílogo un poeta afín, Martínez Mesanza, que poetiza las antiguas virtudes heroicas, la lealtad, el orden, el rito, el deber moral, la decisión, el esfuerzo, la valentía y la constancia, que han sido sustituidas por valores decadentes, por la debilidad moral, la indecisión, la duda, la cobardía y la pereza.

En esos acordes se mueve el verso noble y rotundo de la Elegía sajona, que para mí sigue siendo el poemario más alto de Calbarro. En él deja la palabra a un héroe de las sagas sajonas que lamenta la pérdida de los ritos de la fe de los antepasados, de las luchas heroicas, de las batallas victoriosas y los recios amores; pero hoy los bravos guerreros permanecen cansados y «no hay rival ni hay honra sobre el campo».

La añoranza de un pasado heroico origina el lamento elegíaco del primer libro de Calbarro. El segundo, Circunstancias de la metamorfosis (1998) reitera que es tiempo de reflexión, sin duda sobre las múltiples sensaciones que propicia la contemplación del mar tinerfeño frente al que fueron escritos los poemas. Sazón de los barrancos (2006), «testimonio de mi paso productivo y feliz por Fuerteventura» en los primeros años del nuevo siglo, es un libro que el poeta califica de hermético (y lo es), con imágenes «aparentemente caóticas, pero siempre en búsqueda del centro». De la misma época son los muchos haikus, hasta ahora inéditos, del Breviario de Fuerteventura, iluminaciones como la que resume la fiesta marina de la Virgen del Carmen: «Y la barquilla/ —Virgen y pueblo a bordo— /templo parece».

La poesía de Calbarro se completa con Museos naturales (2013), escrito en la ciudad de Palma de Mallorca, «un intenso y fecundo período en que los poemas brotaron con rigor». Quizá es de tono más negativo y más crítico, pero hay la misma preocupación por los signos, por el lenguaje y también por un ritmo tradicional más marcado.

   
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