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SANTA ELENA DE JAMUZ

El cigüeñal, la máquina que llegó del Nilo

Santa Elena de Jamuz se precia por conservar uno de los ingenios agrícolas más antiguos: el cigüeñal. La máquina, sencilla y de fabricación económica, aparece en pinturas egipcias y en grabados asirios y se puede decir, segú

 

Un eje sujeto a la horqueta sirve de punto de apoyo al burro, que es una palanca - DOMINGO

Un eje sujeto a la horqueta sirve de punto de apoyo al burro, que es una palanca - DOMINGO

Alberto Domingo Redacción - LA BAÑEZA.
Alberto Domingo Redacción 16/12/2002

Lo que hoy es un orgullo, conservar una máquina que ha caído en desuso, no hace mucho tiempo que se consideraba un desprestigio mostrarlo a los foráneos. Pero el cigüeñal, utilizado para sacar agua de los pozos, pese a su sencillez, no deja de asombrar a los que lo ven por primera vez, por ser un ingenio que ahorra esfuerzo basándose en la ley de la palanca. Un ingenio, además, que proviene de la antigüedad, según dice Julio Caro Baroja en su libro Tecnología popular española, como lo demuestran pinturas egipcias y bajorrelieves asirios, que se extiende por todo el globo en aquellas zonas donde el regadío no es posible. Aun hoy se encuentran cigüeñales en la zona del Nilo y en el norte de África. Según Caro Baroja, parece que fueron los musulmanes los que trajeron el invento a España, tal y como se muestra en un documento de la época de Abderrahman II. De ahí se extendió por toda nuestra geografía y, por supuesto, se construyeron también en León. Como una cigüeña En Santa Elena denominan a las partes del cigüeñal, cuyo nombre procede del latín, horqueta, burro y lata. La primera no es más que un tronco de cuyo parte superior salen dos fuertes ramas. Entre ellas, un eje sujeta el burro, una palanca en cuyo extremo libre se coloca un contrapeso de piedra y que se une por el otro lado a la lata, el largo palo o cuerda que se introduce en el pozo y de cuyo extremo se sujeta el caldero. De esta manera, el movimiento de la máquina recuerda a la cigüeña introduciendo el pico el agua con el fin de cazar algo con lo que alimentarse. Tal y como está ideado, el mayor esfuerzo para la extracción del agua se realiza al introducir la lata en el pozo, mientras que el caldero lleno de agua saldrá a la superficie gracias al empuje que experimenta por el contrapeso del burro. Tan sencillo como la afirmación del mundo clásico «dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra». La cantidad de agua que se extrae en cada movimiento del cigüeñal depende de la capacidad del caldero, pero se cifra en unos dieciséis litros, según indicaban en Santa Elena. Los cigüeñales del pueblo permanecen, después del verano, inmovilizados con cuerdas y los pozos tapados, pero todos los años funcionan ya sea por el programa del Ayuntamiento Conoce tus pueblos, en los que se muestra a los escolares, o por el riego de las huertas durante la época estival. Es cuando se ha visto el asombro de los escolares de toda la provincia que han participado en la citada actividad municipal cuando los reparos a mostrarlo han comenzado a caer en el pueblo, ya que el esfuerzo de las labores del campo no se ha considerado tarea noble durante siglos y, así, las nobles, procuraban mantener su piel blanca -como distinción de clase-, frente al color que el viento y el sol producían en las morenas campesinas. Varios cigüeñales se pueden observar en la travesía de la carretera de Alija del Infantado (LE-114), a la izquierda si circulamos hacia la monumental villa. Verlos funcionar es cosa de saber montárselo.





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