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El premiado, que compitió entre veinte candidatos, incrementa el peso de las artes en este club

Samuel Rubio, director del Festival de Órgano de la Catedral, Leonés del Año

El jurado no pudo contactar con el galardonado, que se encontraba sin teléfono en Omaña

 

Foto de familia de los jurados que participaron ayer en la elección del nuevo Leonés del Año -

Pilar Infiesta/J.C.V. - león
Pilar Infiesta/J.C.V. 18/01/2004

El director del Festival Internacional de Órgano Catedral de León, Samuel Rubio Álvarez, se convirtió ayer por la noche en el nuevo Leonés del Año, un premio que concede desde hace 33 años Radio León. Un jurado integrado por 22 personalidades del mundo de la historia, la investigación, la política, la lengua y las artes seleccionó a este sacerdote y músico de 60 años por trabajar en favor de la difusión de la provincia. Este jurado lo forman los galardonados anteriormente con el premio Leonés del Año, además del alcalde de León, Francisco Fernández, el presidente de la Diputación, Javier García Prieto, y los responsables de Radio León, que actúan como secretarios. El jurado no pudo anoche comunicar el premio al nuevo Leonés del Año, porque Rubio se encontraba en su casa de Fasgar, en su Omaña natal, donde no tiene teléfono ni hay cobertura para la telefonía móvil. Entre los miembros del jurado, que también han recibido el galardón y que se dedican al mundo de la música, destacan Cristóbal Halffter, Odón Alonso y Amancio Prada. La decisión se produjo de forma más rápida que en otras ediciones. El nombre de Samuel Rubio desbancó a los otros veinte candidatos en menos de dos horas de deliberación. El nuevo premiado es conocido como el músico de las tres vidas, porque sobrevivió al atropello de dos autobuses y a las profundidades del Mediterráneo en una playa italiana. Por eso, suelen contar que su primer nacimiento se produjo en el sanatorio leonés de Ucieda, un noviembre de 1943, y los otros dos, en Roma, tras superar milagrosamente los accidentes. Esa infrecuente circunstancia existencial puede explicar su pasión por la vida y su devoción por la música, que él considera un don natural. Empezó a dedicarse a ese arte con tan sólo 10 años, enseñando a sus propios compañeros en el Seminario Menor de León y desde entonces no ha dejado de hacerlo. Ha catalogado el archivo musical de la Catedral leonesa y ha estudiado a fondo a los maestros de capilla del templo. Su familia procede de Posada de Omaña, a donde se escapa con frecuencia. Tiene un hermano ingeniero y una hermana maestra, igual que sus padres.