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EXPERIENCIA EN EL AULA

Sin soltar la tiza para vencer el temor a las Matemáticas

Javier Santos y Antonio Bermejo transmiten, como profesores honoríficos, su pasión y metodología para enseñar la materia más rechazada en el aula

 

Bermejo y Santos, en una de las aulas del Juan del Enzina, donde desarrollan su proyecto. FERNANDO OTERO -

A. CALVO | LEÓN
15/11/2018

Llevan cinco años jubilados pero aún no han dejado de dar clases; «somos profesores y no dejaremos de serlo nunca», precisan Javier Santos y Antonio Bermejo, los dos leoneses que este año han sido nombrados por la Junta profesores honoríficos, que como ellos mismos explican, es una figura que «permite a los docentes de larga trayectoria seguir vinculados a la educación para que aporten su riqueza metodológica y sus conocimientos a los nuevos profesores, para que trabajen con ellos directamente», es decir, una vez jubilados, se convierten en docentes de docentes para que transmitan su experiencia en las aulas y con los alumnos al resto de profesores.

Los dos son verdaderos apasionados de las Matemáticas, la asignatura que les llevó a conocerse hace ya tres décadas. Pero desde hace diez, ese lazo es más estrecho porque juntos colaboran en el programa Estalmat, una iniciativa en la que cada año participan una selección de alumnos de los primeros cursos de la ESO «especialmente dotados para las Matemáticas», a los que se les estimula para que desarrollen todo su talento.

A pesar de que llevan ya varios años jubilados, los dos han seguido participando en este programa, que a su vez seguirán desarrollando como profesores honoríficos desde otra vertiente. Como tales, mostrarán a las nuevas hornadas de docentes matemáticos su visión de la asignatura más temida por los alumnos. «El principal problema es que no las entienden y lo que hay que buscar son métodos para que lo comprendan y le pierdan el miedo», señalan.

«Al profesor le tiene que gustar su profesión, porque cuando un alumno tiene problemas con las Matemáticas, él tiene que buscar alternativas», explica Antonio Bermejo, quien insiste en que cuando a un docente le gusta su trabajo «es feliz en clase y disfruta haciéndolo puede transmitir mejor a sus estudiantes».

Estalmat

Como profesores honoríficos intentarán fomentar en los nuevos docentes estrategias como clases menos dirigidas que den a los alumnos la oportunidad de ser más participativos y que sean ellos mismos los que se organicen. «Lo primero que hay que hacer es escuchar al estudiante, saber qué piensa de las Matemáticas, conocer sus dificultades y buscar el camino más adecuado para que los alumnos estén agusto en clase», señalan. Una de las fases del programa que desarrollarán como profesores honoríficos será acercarles a Estalmat para que vean cómo trabajan con los estudiantes. «No tenemos una clase tradicional, porque el profesor ocupa un lugar secundario, sólo lanza el problema y los alumnos tienen que resolverlo a través del trabajo colaboratorio, nosotros sólo coordinamos la actividad», reconocen para añadir que algunas veces los alumnos encuentran soluciones diferentes que, aunque no estaban contempladas inicialmente, realmente son válidas.

«La idea es que si funciona bien, en la próxima convocatoria se puede trasladar la iniciativa al resto de las provincias de Castilla y León», dice Javier Santos, ante la existencia de otros profesores vinculados a Estalmat y ya jubilados para que continúen dando clases a los profesores de Matemáticas y lograr vencer las reticencias que generan entre los estudiantes.

Cuando se acabe su cargo de honoríficos, ellos continuarán ligados a las aulas, como sea, porque su pasión por la enseñanza va más allá de los cargos y de los años, su vocación es transmitir conocimientos matemáticos, pero no sólo el lado teórico de la materia, «porque es más importante el lado humano de las Matemáticas».