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FUERA DE JUEGO

Debate serio 40 años después

 

CARLOS FRÁ
06/12/2018

Un reciente viaje a Cistierna en plena anochecida de domingo me facilitó la oportunidad de percibir cómo el ‘páramo’ se extiende inevitablemente por el mundo rural leonés. De año en año se cierran casas, incluso en villas de notable importancia como esa Cistierna que no hace tanto pugnaba con Riaño por la cabecera de una comarca que hoy —olvidando el papel mojado que es el padrón del país de las maravillas— parece la estepa rusa.

La despoblación ha venido para quedarse, por mucho que se empeñen ahora en gastar dinero en campañas, iniciativas, comisionados o todo tipo de estipendios de los esforzados en aclararnos cuáles tienen que ser nuestras prioridades. Lo decían quienes sí vivieron en los pueblos: no se puede poner puertas al campo.

Recordaba esta semana a un alcalde que pedía los polígonos industriales del Miner en las bocaminas. La ministra de Industria agradeció en Villadangos a la alternativa de Vestas que hiciese el esfuerzo de salirse de los polos de desarrollo. Aquel regidor reclamaba que no se gastase en Ponferrada, obviando que era el municipio que más empleos del carbón había perdido en toda la Comunidad—entre lavaderos, talleres, ferrocarril, cargaderos, oficinas...—. Evidentemente nadie subió a su pueblo a crear ninguna industria, ni siquiera de esas hipersubvencionadas sobre las que existen demasiados ejemplos de cuál es su evolución en cuanto los compromisos se van diluyendo.

Pero toca despoblación. Como fueron las vacas locas, la capa de ozono, la migración —esa que va y viene a ‘oleadas’— o la neofobia a las redes sociales. Hace 40 años, los debates se hicieron sobre los asuntos reales e importantes al elaborar la Constitución —que es verdad que la mayoría no votamos como no suele haber supervivientes de su 6-D tampoco en los países que llevan décadas o siglos disfrutando de la democracia—. Entonces se abordaron las cosas con realismo y se sembró lo que hoy disfrutamos. Todos. Incluso Otegi, que ayer dijo que los demócratas tenemos que unirnos contra los fascistas. Bienvenido a bordo, si por fin cayó de la burra y cambia de bando. Una buena demostración sería su condena a la paliza que recibió un joven en Vitoria por sus ideas.

En la despoblación se puede hacer algo. Pero habrá que dar por perdidos a estas alturas a Caín y a Candín.

   
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