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Fuera de juego

Garrafón

 

cARLOS FRÁ
10/01/2019

La semana viene cargada de dudas sobre lo que le echan a uno en la bebida, por aquello de la entremezcla de bulos y de informaciones poco claras de las instituciones que han hecho de la burundanga un batiburrillo. El asunto reclama seriedad, como la que exigen muchos padres en relación a lo que se sirve en determinados locales de ocio. Lo preguntaba el otro día un buen amigo. ¿Quién vigila el ‘veneno’ que ponen en las copas a los chavales? ¿Hay inspecciones de consumo? ¿Algún balance de sanciones? Me interpelaba como periodista y tuve que dar la callada por respuesta, porque no recuerdo ningún dato sobre el asunto, ni sobre tantos otros, como las sanciones por usar el móvil al volante, por incumplir las normas de perros o por dañar el mobiliario urbano.

Garrafonazos como el que se ha convertido en un objeto deseable y promovido por el Ayuntamiento de León, que despidió el año con un Pleno en el que se puso a salvar el Planeta condenando el uso de botellas de plástico en el agua, lo que sin duda pone a remojo a los trabajadores de las al menos dos plantas embotelladoras que hay en la provincia y que habrán brindado por la ocurrencia —de los de siempre— y por quienes les apoyaron no se sabe muy bien por qué.

Raro es el restaurante de León que no usa el vidrio en el agua y sin duda el conflicto del plástico forma parte de la agenda de prioridades del planeta y sus mares. Pero parece que la provincia es más dada a los océanos de niebla y que afronta una irremediable tendencia a equiparar la población del Ártico... pero de momento lo de la invasión del plástico se queda en propuestas no escuchadas para aprovechar los regadíos y hacer explotaciones hortofrutícolas más rentables.

Lo del ‘garrafón’ también invade la política. Con partidos que aparentan ser buenas marcas pero que esconden en sus listas personajes de lo más variopinto. En mayo, la carta electoral será mucho más amplia pero los precedentes invitan a pensárselo. Por una banda parece asumido que el «pudo ser» sustituye ya claramente a un «podemos» condenado a ser muleta del PSOE. Y por la otra, unos ofrecen tragos fuertes —veremos hasta dónde y cuándo— y los naranjas hacen aguas sumidos en dudas de qué hacer. La incapacidad de PP y PSOE para pensar en los españoles y trabajar unidos da alas a quienes han exhibido en los ayuntamientos ‘puzzles’ un aperitivo del bloqueo de esas corporaciones ‘frankestein’ que quieren servirnos. Aún así, quizá mejor con marca, sin garrafón.