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CORNADA DE LOBO

Lengua-bandera

 

PEDRO TRAPIELLO
01/10/2015

Se ha gastado el gobierno vasco casi dos mil millones de euros en la promoción y normalización del euskera en estas tres décadas. Es pasta. Pero tras la euskaldunización y tenaz plan para que impere en la vida civil y empleos públicos, lo entiende un 37% de los vascos, pero el 80% sigue hablando en casa castellano (y si echan cuentas, piensan o sueñan, ¿lo hacen en español o en vascuence?).

Dos mil. Gran gasto, Pachi.

También gastas no pocos esfuerzos en desdeñar o ignorar la lengua colonizadora, el español, ese castellano que desde hace diez siglos tenéis los vascos pegado a la oreja por ser vecinos de su fuente, del hablar burgalés, riojano o santanderino que lleva permeabilizando todo territorio euskaldún por una razón natural: era la lengua de los mercados, el idioma de la calle en las ciudades, el que traían los tantísimos vascos emigrados que encontraban futuro y plata por toda España y era además la lengua mágica de jueces, alguaciles, médicos... y curas, siempre tan venerados en la cuna y la memoria de cualquier vascotarra que se precie (recuerda, Pachi, lo que decía tu amigo: Eta nació en un seminario).

A los idiomas se les llama lenguas porque su academia y su cuna fue la boca, ahí donde baila la lengua al hablar. Esa es la lengua madre. Después vinieron gramáticos y, más después, académicos; compilaron, hurgaron y se apropiaron de todo hablar para convertirlo en escritura y reglas que en principio sólo muy pocos entendían, los letrados (los demás, iletrados), resultando así que el pueblo que inventó esa lengua era analfabeto y ellos los listos, los dueños del idioma.

La arrogancia dictadora y normativa que padeció el catalán o el euskera fue el mejor argumento que el franquismo cretino pudo proporcionar a quienes hoy euskaldunizan o catalanizan su territorio. Parecen imitar su totalitarismo, se muestran a veces fascistoides y casi siempre resentidos. Qué pena.

Peor es tratar de inventar una lengua para graparla a una bandera y creerse así ya del todo diferente; con una lengua-bandera se puede amenazar con pedir la hijuela y dar portazo.... los llingüismus plagiaus van por ahí.

   
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