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El ciudadano belga encontrado en el CTR murió por un atropello

La Guardia Civil trata de determinar las circunstancias en que se produjo el siniestro.

 

El furgón con los restos del fallecido abandona el CTR de San Román. JESÚS -

11/09/2016

A.G. Valencia / A. Domingo

San Román de la Vega / Redacción

Los últimos datos sobre la investigación sobre el hallazgo de un cadáver en el Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de San Román de la Vega —municipio de San Justo de la Vega— han servido para determinar la identidad del fallecido, así como la causa de la muerte, que la autopsia no atribuye a causas naturales, sino a un posible atropello.

Según fuentes de la investigación, la autopsia —que se practicó ayer en las instalaciones del Instituto de Medina Legal de Ponferrada— considera la tesis de que el difunto sufriera un atropello, al aparecer determinadas lesiones sólo en la parte derecha del cuerpo, que habría recibido el impacto del vehículo. Por tanto, los golpes que presentaba el cadáver no se corresponden, al menos en su totalidad, con la manipulación de los residuos entre los que fue trasportado desde la planta de transferencia de Trobajo del Cerecedo (León) hasta el CTR de San Román.

En cuanto a la identidad del difunto, las mismas fuentes han señalado que se corresponde con las iniciales J.C., de nacionalidad belga, nacido en 1974. Es decir, de 41 o 42 años, frente a los 50 que se le calcularon en un primer momento. Se sabe que entre las ropas del finado aparecieron diferentes documentos —al parecer, tarjetas de crédito—, pero ninguno de carácter indentificativo.

Cabos sueltos

La investigación continúa abierta, ya que aún se deben precisar las condiciones en las que se produjo el siniestro, su autoría —el conductor no dio parte de lo ocurrido— y cómo terminó el cuerpo en un contenedor con restos de podas y de las máquinas encargadas de barrer las calles, así como las responsabilidades penales y civiles que se pudieran exigir por los hechos.

Las autoridades ya se han puesto en contacto con el Consulado Belga, con el fin de localizar a la familia del fallecido y, repatriar los restos si así fuera deseo de ésta. Mientras, el cuerpo permanece en las dependencias del Instituto de Medicina Legal de la capital berciana.

Tras localizarse los restos en el CTR de San Román de la Vega, la Guardia Civil preguntó entre diferentes asociaciones benéficas de León, con el fin de determinar si el fallecido era alguna de las personas a las que prestan ayuda. Entonces se manejaba la posibilidad de que el cuerpo perteneciera a un indigente o a un peregrino. En ninguna de las organizaciones consultadas se reconoció al finado.

Como se recordará, un operario de la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos encontró el cadáver cuando procedía a la separación de restos previa a la producción de compost. Se trataba de un varón, de unos 1,80 metros de estatura, con barba y que vestía botas. Los testigos refirieron entonces que el cuerpo presentaba diferentes golpes, aunque no se pudo precisar si éstos le causaron la muerte o si ésta le llegó por causas naturales.



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