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Endesa no halla elementos que impidan almacenar CO 2 en el sureste de León

La eléctrica sondeó 270 kilómetros en tres dimensiones para ver la idoneidad del terreno.

 

maría j. muñiz | león
16/07/2012

Con la prudencia propia de los investigadores, y a la espera de conocer los resultados definitivos del cruce de datos que ahora se inicia, Endesa no ha encontrado en la zona del sureste de León que ha analizado ningún elemento que impida que pueda ser el lugar elegido para ubicar el almacén de CO2 de la planta de combustión limpia que desarrolla junto con la Ciudad de la Energía. «Los resultados preliminares obtenidos en campo indican, al igual que los obtenidos en los sondeos profundos, que no se descarta que pueda existir una estructura subterránea idónea para el almacenamiento profundo de CO2. No obstante, y como en cualquier trabajo de exploración, se ha generado un gran volumen de información que deberá ser analizado por los diferentes expertos para sacar resultados definitivos sobre la idoneidad o no de la formación geológica».

Lo explica Juan Carlos Ballesteros, subdirector de I+D de Endesa, una vez concluida la toma de muestras en la comarca de Sahagún y la zona limítrofe de la provincia de Palencia. Los resultados, que estaba previsto que se conocieran a finales de este año, se concluirán finalmente entre el primer trimestre y mediados del 2013. «La toma de datos se ha retrasado, también por las lluvias de los meses de marzo y abril».

Superficie afectada

En conjunto la superficie afectada ha sido, según el subdirector de I+D, de unos 279 kilómetros cuadrados en sísmica de tres dimensiones, y de 90 kilómetros cuadrados en sísmica de dos dimensiones. «Los trabajos se han desarrollado sobre terrenos de trece términos municipales, once de León y dos de Palencia, que comprenden 39 pedanías».

En el estudio se han obtenido datos del subsuelo, con una profundidad de cuatro kilómetros. «Los trabajos desarrollados han sido de exploración geofísica, con el objetivo de obtener información del subsuelo en dos y tres dimensiones». Se trata de conocer la geometría y dimensiones de las formaciones geológicas, para determinar las características de una zona de arenas con mucha porosidad, que serviría de almacén del CO2, y otra formación encima impermeable, que actuaría como «sello» para impedir la salida del CO2.

«Como otras técnicas geofísicas, es un método de obtención indirecto de información que no implica prácticas invasivas, no hay afección medioambiental».

Los trabajos han consistido en el tendido de cables y dispositivos espaciados unos 400 metros entre líneas, «los cuales recogían la señal reflejada por los estratos del subsuelo a partir de las ondas emitidas por unos dispositivos de vibración en superficie, montados sobre camiones llamados vibroseis».

El estudio del suelo se realizó también con grandes máquinas perforadoras, que realizaron las catas para ver la composición del suelo de la zona.