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Francisco Javier López Parada dice que las presiones a las que se vio sometido le obligaron a coger la baja

El interventor asegura haber sufrido acoso laboral por parte de los ediles

El interventor del Ayuntamiento de La Bañeza, Francisco Javier López Parada, que desde el mes de julio realizaba también las tareas de se

 

El interventor (a la derecha) asegura que nunca buscó favorecer a Emilio de la Mata (de pie) - DOMINGO

Alberto Domingo Redacción - LA BAÑEZA.
Alberto Domingo Redacción 11/12/2002

López Parada, que acumuló los cargos de interventor, letrado municipal y secretario, ha roto su silencio desde que el pasado 28 de octubre cogiera la baja por enfermedad. Como se recordará, el funcionario acudió ese día al trabajo y, a media mañana, abandonó el consistorio para acudir al médico, motivo por el que no se pudo convocar el pleno ordinario del día 31, en el que debía tomar posesión como concejala Daniela Fernández, de la UPL. Algunos llegaron a sugerir una estrategia del entonces alcalde, Emilio de la Mata, para ganar unos días a la moción de censura que le costó de la Alcaldía, pero López Parada explica lo sucedido de distinta manera: las informaciones según las cuales el PSOE proponía cambiar de categoría el Ayuntamiento fueron «la gota que colmó el vaso», dijo, en un proceso que viene desde lejos y que considera un ataque contra su integridad moral en su puesto de trabajo. López Parada relata cómo llegó a la situación en la que se encuentra en la actualidad. Todo comienza con «un informe preliminar sobre la emisora municipal, en la que hacía falta efectuar una auditoría», documento que emite en 1999. El mismo año, a instancias de Fernández Calvo, entonces regidor, pone de manifiesto las irregularidades que se produjeron en el matadero y, por otra parte, indica que las retribuciones que cobran los ediles delegados de área no se ajustan a la legalidad. Posteriormente, el funcionario marcha a Kosovo, seleccionado por Naciones Unidas, donde presta servicios durante nueve meses, y regresa a su puesto de trabajo en La Bañeza en octubre de 2000, después de que prosperase la moción de censura por la que el gobierno municipal pasó a manos de la UPL y el PSOE. En el 2001, vuelven los problemas para López Parada, al emitir un informe sobre la concesión de la emisora municipal -«según la ley, la gestión debe ser indirecta, lo que no se produjo», matizó-. En una situación en la que el interventor -por los citados casos y por otros- llegó a estar cuestionado, según su versión, estalla la crisis política municipal, en la que sus informes como interventor y letrado municipal juegan un papel importante. Algunos hechos Algunos hechos que, a juicio de López Parada, demuestran el acoso laboral son su aparición en las actas de la comisión de Gobierno como asistente -«sólo lo hice en una ocasión»-, que desde su ordenador no puede acceder al programa de contabilidad municipal y que le comunican la celebración de comisiones informativas con media hora de antelación, sin tiempo de estudiar los temas que se plantean.