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Roma le niega a una víctima el expediente de su proceso

 

13/01/2019

«Es todo mentira. No tienen ninguna intención de acabar con esta lacra, ni de protegernos, ni de repararnos. Y el Cónclave que se celebrará el próximo mes en Roma no servirá de nada». Javier, la víctima del sacerdote José Manuel Ramos Gordón, el que primero le denunció de abusar de él cada noche en el seminario de La Bañeza, no es capaz de comprender la razón por la cual le siguen negando el expediente de su proceso canónico, un juicio en el que, recuerda, «no tuve derecho a un abogado defensor y ni siquiera sé si el notario dio fe de las declaraciones de los testigos de las agresiones».

Javier acaba de recibir una carta del obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, en la que le traslada la decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe de las actas del proceso administrativo: «Dicha documentación se encuentra sometida al secreto pontificio dispuesta en el artículo 30 del Motu Proprio Sacramentorum Sanctitatis Tutela».

El ex seminarista, que consiguió la primera condena canónica en España por un caso de abusos sexuales a la infancia, sufrió las agresiones de José Manuel Ramos Gordón durante varios años. Las víctimas fueron él y su hermano gemelo. Sin embargo, en su condena no se tuvo en cuenta la agravante de reincidencia y Ramos Gordón sólo fue condenado a un año apartado de la parroquia, año durante el cual recibió al menos dos homenajes. Javier pide a la Iglesia que deje de «humillar» a las víctimas. «Si ni tan siquiera son capaces de darme el expediente, ¿de qué hablan?. Sólo saben decir palabras huecas, que no significan nada, y engañar».

Rechaza las declaraciones de los miembros de la jerarquía eclesial, que «una y otra vez aseguran su intención de colaborar con las víctimas en todo lo que sea requerido». Javier no tuvo la posibilidad de acceder a la confesión del agresor, «el delincuente», como él le llama, ni a las declaraciones realizadas por quienes encubrieron los abusos. «Además, sé que hubo once sacerdotes que pasaron por la vicaría para prestar declaración», explica. Sospecha, por ejemplo, que Javier Redondo (hoy vicario de Pastoral en Ponferrada y por entonces tutor de los menores) reconoció que él mismo informó al vicario, al obispo y al rector de lo que estaba pasando. «Lo único que han hecho ha sido promocionarle y dejarle al frente de la parroquia de Ángel Sánchez Cao», lamenta.


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