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‘vacaciones en el mar’

el barco al desguace

En el año negro de los cruceros, el barco de la famosa serie de televisión, anclado en Génova, acabará como chatarra

 

Imagen del ‘Pacific Princess’, conocido como el buque del amor. - cruzeirosonline

Íñigo domínguez
11/03/2012

No parecía este el mejor año para los cruceros, tras el trágico naufragio del Costa Concordia y el viaje a la deriva del Costa Allegra, pero si había dudas han quedado disipadas en la misma Génova, donde por una broma del destino se halla la sede de la compañía Costa.

En el puerto se pudre desde hace más de tres años nada menos que el mayor símbolo de los cruceros, el gran mito del viaje de ensueño: el buque de Vacaciones el mar.

Esta serie de la televisión de los años setenta y ochenta hizo fantasear con el lujo en cubierta a millones de espectadores. Sin embargo ya nadie quería el barco ni regalado y ha sido vendido por dos millones y medio a una empresa turca, la Censam Gemi Sokum. No hace cruceros por el Bósforo precisamente, se dedica a los desguaces. Así que Vacaciones en el mar acabará convertido en un montón de chatarra.

Parece mentira que el Pacific Princess, verdadero nombre de la nave, acabe en el olvido cuando era una de las cúspides de la felicidad televisiva, con eternas vacaciones, personajes amables y tramas sin traumas.

El barco del amor era, de hecho, su otro verdadero nombre, pues el título original de la serie era Love boat. Cuando las hombreras pasaron de moda y la serie cerró, el barco se recicló en cruceros por Sudamérica.

Tocar fondo

Tocó fondo en el año 1998 al ser retenida en Atenas en una operación contra el narcotráfico. Luego lo compró el grupo español Quail Cruises, con la idea de renovarlo y organizar rutas por el mar Mediterráneo para los más nostálgicos.

Además de retirar caspa, tenían que eliminar el amianto. Los trabajos comenzaron en el año 2008 en los astilleros de San Giorgio de Génova y estaban casi rematados, pero la compañía empezó a tener problemas y dejó de pagar.

El barco fue secuestrado y después de tres subastas sin resultado se ha vendido como sea para poder pagar deudas.

El barco del amor, por las imágenes de la prensa italiana, aún es resultón, aunque pequeñito para los mastodontes actuales.

Tenía su comandante también varado en la ciudad de Génova, a la espera de una pronta y rápida solución.

El comandante se llama Benedetto Lupi, y es como si lo hubieran dibujado, con barba blanca de lobo de mar. También es un veterano que quería acabar su carrera de forma bonita, pero le han fastidiado el sueño.

«No es justo, los símbolos no deberían ser nunca derribados. He esperado hasta el final que apareciera un empresario romántico, pero ya no es el tiempo de estas cosas...», declaró amargamente a La Repubblica.

Este final sabe aún peor si se recuerda el arranque de cada capítulo, la canción melosona, las letras rosas y las anclas azules que presentaban a la tripulación entre fanfarrias setenteras.

Entre ellos uno de los más queridos, el camarero coctelero que respondía al nombre de Isaac, al que todos contaban sus penas en la barra. Terminó escribiendo consejos sexuales en una revista masculina con una reina del porno.

En cada capítulo desfilaban actores famosos o viejas glorias de Hollywood. De un joven Tom Hanks a fenómenos pop como David Hasselhoff, Leslie Nielsen o, en una de las máximas simbiosis del espíritu de la época, los Village People. En uno salió Andy Warhol y con eso está dicho todo. O casi, porque por Internet corre el rumor de que en un capítulo rodado en la ciudad española de Cádiz apareció alguien llamado a ser otro mito, Chiquito de la Calzada.

   
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