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CANTO RODADO

Fachadas en el aire

Los políticos nos muestran sus mejores fachadas para atraer nuestra voluntad hacia sus papeletas. Quedan ocultas las otras caras de la realidad, como la fachada colgante de la azucarera que espera..

 

Fachadas en el aire -

Ana Gaitero
12/05/2019

Es difícil imaginar qué diferencias insalvables separan a cuatro candidaturas que se llaman de izquierdas y se disputan, así, a lo grande, un hueco en la próxima Corporación municipal de León. Cuesta creer que programas casi idénticos sean defendidos como diferentes y que durante cuatro años no hayan sido capaces de encontrar un espacio común para pensar la ciudad y las personas que la habitan.

Resulta chocante que el pedigrí de la izquierda se mida en pequeños átomos y cenáculos que más parecen de amigos y amigas que de colectivos que luchan por el interés general. Ahora que la derecha refundada por Aznar ha sido dinamitada de nuevo por Aznar —a quien el PP ya no quiere ver ni en pintura en la campaña— las izquierdas se montan sus propios chiringuitos electorales a ver qué pasa. A ver a quién le va mejor en la feria. Como si las concejalías se rifaran.

Ocho años después del 15-M es evidente que el caudal político-asambleario se ha amoldado a los viejos modos y hábitos tóxicos de la política de salón. Que a cuatro años vista del mejor resultado cosechado en León por la izquierda del PSOE, a pesar de que no se pudo formar Gobierno, la confianza de la ciudadanía se ha dilapidado en recelos y desprecios mutuos.

Si las primarias son indicadores de algo, lean: en Podemos ganó Nicanor Pastrana, un ‘desconocido’, y en Izquierda Unida Carmen Franganillo, que sigue la estela de León en Común. Santiago Ordóñez, el dimisionario, se autoproclamó como líder de Actúa y Pedro Gómez es la cara del PCTE. Y, para que haya un quinto en liza, el Partido Animalista. Alea jacta est.

Precisamente ahora que se lamenta la pérdida de un hombre de Estado, un político brillante, Alfredo Pérez Rubalcaba, se echan más en falta las personas que entienden la política con mayúsculas. Y las hay. Precisamente hoy, que lloramos la pérdida de una compañera comprometida con el feminismo y la perspectiva de género en el periodismo, Montserrat Minobis, somos más conscientes de que el feminismo no puede quedar al margen de los procesos políticos. Y eso supone cambiar la dinámica de los procesos. Aquí y en Cataluña. La ley del más fuerte no conduce a nada bueno. Aplastar al débil no es el camino. No reconocerse en la pluralidad y en la fuerza de la unión empobrece. ¿Cómo es posible que Izquierda Unida y Podemos concurran en listas separadas a las Cortes de Castilla y León? ¿Cómo se explica a la gente que en las elecciones generales son Unidas Podemos y en las autonómicas y municipales son otra cosa? Habría que rendir cuentas en la plaza.

De Rubalcaba se recuerdan los méritos que tuvo en el fin de ETA en el último gobierno de Zapatero. Eso es incuestionable, a pesar de las zonas oscuras. Este cántabro inteligente, educado y que también se reconoció como ‘malo’ fue además el gran cerebro de la reforma educativa y de la formación del profesorado antes de ser ministro de Educación y cuando quiso ser secretario general del PSOE, en los peores tiempos de la crisis, supo que para triunfar tenía que ganarse a las mujeres y al feminismo. Pactó las listas cremallera, aunque luego dejó la política un año antes de las elecciones generales. Ya había perdido una vez ante Rajoy.

Ayer la campaña se quedó muda en señal de luto. Hoy volverán a presentarnos los partidos sus flamantes fachadas de colores, tipo Palacio de Exposiciones de León, una mole con firma, más de 50 millones de euros, ¿para qué? ¿para una nueva operación urbanística?

Pero la fachada de la azucarera, el supuesto palacio de Congresos, está al otro lado, apuntalada y deshaciéndose como un terrón de azúcar. Dicen que la envolverán en una malla metálica y poco más. En esta ciudad somos de mucho derribar y luego llorar el pasado.

   
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