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De pata negra

 

Vanessa Carreño
30/12/2018

Conoce a alguna persona de esas que siempre está criticando a los demás y quejándose de que da mucho más de lo que recibe? ¿De esas que exigen mucho a los otros pero después no tienen empatía ni saben escuchar? En Navidad tal vez se escondan, porque no suelen estar bien vistas en estas fechas, pero estar, están.

Pues bien, si la conoce podría decirle que su vida es un espejo de sí misma, y que si es ella la que juzga, la que critica y la que espera de los demás, en realidad no está dando nada, y por eso no puede recibir nada. Porque, alguien que es generoso de verdad, da porque le sale dar y porque quiere aportar. Y lo hace sin esperar nada a cambio, porque su mayor recompensa está en el hecho de dar y en cómo eso le hace sentir.

Entonces, ¿por qué las personas no somos más generosas? ¿Por qué tantas veces presumimos de algo de lo que, muchas veces, carecemos? Pueden ser muchas las creencias que nos impiden dar desde la autenticidad. Por ejemplo, el que espera recibir de la misma forma que él había dado. O el que cree que lo que da lo pierde, cuando el que da y hace sentir bien a alguien ya está recibiendo mucho más de lo que había dado. O el que cree que no tiene nada que aportar a los demás. O el que espera a recibir primero y sólo está dispuesto a dar cuando ya ha recibido. Y no, la verdadera generosidad es la que nace de uno mismo, no la que surge para saldar una deuda.

Como puede ver, hay muchos motivos para no ser generoso. Incluso hay quien cree que, como no nació generoso, ya no puede aprender a serlo. Cuando en realidad a todo se puede aprender.

Y, lo más curioso, es que cuando uno empieza a ser generoso pronto se da cuenta de que todo lo que va vuelve, y además suele hacerlo multiplicado. Así que, aprovechando estas fechas en las que todo parece más fácil, propóngase ser generoso, de la forma que usted elija, con alguna persona de su entorno. Recuerde que, por el simple hecho de dar, ya estará recibiendo mucho. Y sí, puede parecer egoísta, pero éste es egoísmo de pata negra.

   
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