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SANO Y CON ALMA DE LEÓN

Bolsas (leonesas) con compromiso

El leonés Ernesto García es la mitad de una nueva marca que ofrece aperitivos fritos, pero saludables, y que se une a las iniciativas que están revolucionando un mercado que ofrece nuevas alternativas novedosas. Vegetales andinos fritos a 2.500 metros de altura que forman parte de un comercio justo y respetuoso

 

Luis Santos y Ernesto García, posan junto a algunos de los productos que han creado bajo la marca Kitu. - KITU

A. GIL | LEÓN
10/03/2019

Fritos, pero saludables. Otra forma de comer snacks es posible. Las bolsas de aperitivos llenas de sal y aditivos tienen una nueva competencia. Lo sabe bien el leonés Ernesto García, uno de los creadores de Kitu Snacks una nueva marca que está llamada a revolucionar un mercado que pide desde hace tiempo un cambio a gritos.

Vegetales andinos sostenibles y artesanos que vienen de Ecuador, del mismo lugar del que procede la otra parte de Kitu, Luis Santos Velasques. Ernesto y Luis se conocieron cuando estudiaban un master MBA en Bilbao, donde viven y donde surgió su proyecto en común hace ahora dos años. Ambos tenían un sueño común: crear su propio proyecto y convertirlo en su forma de vida. En la cabeza de Ernesto rondaba la idea de emprender un negocio que girase entorno a un producto leonés de referencia, la cecina. A Luis, ecuatoriano, le tiraba más su tierra. Y entre los dos decidieron darle forma a este proyecto cuyos protagonistas son estos chips andinos y tropicales.

«Buscábamos un producto de calidad, pero que ofreciese algo más relacionado con el tema social y medioambiental y, de paso, contribuyese al comercio justo», explica García. Fue así como nació Kitu que acaba de cumplir un año de vida durante el cual se ha hecho un hueco en más de 600 puntos de venta por toda España. «Estamos entrando en el mercado con mucha fuerza y con muy buena aceptación», apuntan desde la empresa.

Los aperitivos saludables que además son solidarios. KITU

Materias primas que provienen del comercio responsable, un proceso que asegura una cadena productiva respetuosa con el medio ambiente y con las personas. Más de la mitad de los productores de estos vegetales cuyos nombres que suenan un tanto raro a este lado del mundo son mujeres que reciben un salario digno por su trabajo. De sus manos pasan a un fábrica que es el socio estratégico de Kitu, donde se lleva a cabo el proceso de elaboración. En contenedores llegan a España, donde son empaquetados y distribuidos en unas bolsas con un diseño muy cuidado, obra del estudio de diseño del leonés Pablo Guerrero, encargado de desarrollar la imagen de marca.

PEQUEÑA PRODUCCIÓN

Plátano macho, zanahoria blanca andina, yuca tropical, batata morada o remolacha andina recolectados a mano por pequeños agricultores conforman estas curiosas mezclas en formatos de 50, 70 y 450 gramos cuya diferencia con otros productos similares que hay en el mercado es su sabor y su proceso de elaboración. «La fritura se hace a 2.500 metros de altitud en la sierra andina de Ecuador, mediante un ‘slow food’ en pequeños lotes, vegetal por vegetal, que consigue reducir la absorción de grasas y aceite en los chips, al tiempo que conservan su sabor y sus propiedades organolépticas», afirma García.

Cada una de estas bolsas —libres de 14 alérgenos, aceite de palma, azúcares añadidos, conservantes aditivos, grasas ‘trans’ y trangénicos—, tienen 9.000 kilómetros, la distancia que separa España de la Mitad del Mundo de donde provienen.

El camino de Ernesto García y Luis Santos está plagado de retos, pues abordan un mercado relativamente nuevo en el que todavía quedan muchos aspectos por explorar. El sector de los aperitivos está experimentando la entrada de nuevos productos.

Ahora, se preparan para el salto al mercado italiano y nórdico, primer consumidor éste último de productos de este tipo y a finales de abril tienen previsto sacar un nuevo formato de 28 gramos para las máquinas de ‘vending’ y aerolíneas. Sus próximos retos no son pocos y los responsables de Kitu negocian para hacerse un hueco en los hoteles de cuatro y cinco estrellas para entrar a sus minibares. En el sector hostelero también están presentes, pues estos chips también forman parte de platos, tapas y pinchos en diversos establecimientos y sus creadores aseguran que las posibilidades son casi infinitas. Un ‘pintxo’ de bacalao al pil pil con plátano macho y batata morada o helado de vainilla y batata morada son algunos ejemplos de preparaciones que pueden hacerse con los productos de Kitu y que ya se elaboran en establecimientos del País Vasco después de que esta marca con esencia leonesa haya entrado en el mercado gourmet.