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FRANCISCO JAVIER ÁLVAREZ. Jefe de Psiquiatría del Caule

«Se ha psiquiatrizado la sociedad y se ha farmacologizado la psiquiatría»

 

jesús f. salvadores -

ana gaitero
25/07/2013

LEÓN

El jefe de Psiquiatría del Hospital de León habla de los cambios en la atención en León y reflexiona sobre la situación global de esta disciplina que ejerce desde 1976 en León.

—Han aumentado más las consultas de revisión que las primeras consultas en psiquiatría. ¿A qué se debe?

—Nos pareció conveniente dedicar el aumento de jornada a las revisiones porque en las primeras consultas no hay lista de espera y creemos que es muy importante la continuidad en los tratamientos, sobre todo en los pacientes más graves.

—¿La crisis está detrás del aumento de las consultas? ¿Están viendo más casos de trastornos adaptativos?

—No tenemos estadísticas suficientes para llegar a esa conclusión pero sí han aumentado los trastornos adaptativos relacionados con la crisis motivados por problemas socioeconómicos. La gente se queda sin trabajo, sin ayuda social y se nota sobre todo en las clases sociales más desfavorecidas.

—¿Cuál es su balance de la atención psiquiátrica en León en los últimos cinco años?

—Avanzamos en psiquiatría comunitaria. Somos la única área sanitaria de Castilla y León que sigue visitando a médicos de Atención Primaria para mantener contacto directo y asegurar la continuidad de los tratamientos. Personalmente, visité todas las áreas de salud con los equipos. Aumenta el número de visitas a domicilio. Desde el hospital de día, la unidad de rehabilitación y la unidad de media estancia practicamos una psiquiatría asertiva de cara a conseguir la adherencia al tratamiento.

—¿Han aumentado la relación con los servicios sociales?

—Sí, no estamos aislados y estamos intentando utilizar los recursos comunitarios al máximo y hay un contacto directo con los servicios sociales para buscar recursos a pacientes con enfermedad mental. Por otro lado, hemos celebrado más de 50 reuniones con asociaciones e instituciones (Alfaem, Autismo, Asapym, Ildefe, Alzhéimer, los equipos de promoción de la autonomía personal, Centro Base, Ceas). También participamos en la comisión mixta sociosanitaria.

—Cada vez se habla más de las implicaciones somáticas de las enfermedades. ¿Tiene relación Psiquiatría con otros servicios hospitalarios para hacer un abordaje integral?

—Establecer relaciones de trabajo con otros servicios del hospital es otra de nuestros objetivos. Siempre hemos tenido la psiquiatría de enlace. Ahora tenemos programas de trabajo conjunto. Participamos en la unidad del dolor con el equipo de rehabilitación, anestesia, cirugía y unidad de columna. También tenemos un programa con la unidad de Rehabilitación del servicio de Cardiología. Otro de los programas multidisciplinares es con endocrinología para valorar conjuntamente las obesidades mórbidas, que luego serán o no tributarias de cirugía bariátrica. La obesidad tiene muchas veces un trasfondo emocional por ansiedad o por trastorno de la personalidad. En conjunto, el servicio es más conocido en el hospital y mejora la aceptación. Está claro que la Psiquiatría tiene mucho que decir en otras enfermedades.

—¿Imparten docencia?

—Desde el 2012 impartimos docencia multidisciplinar a médicos internos residentes (MIR), psicólogos internos residentes (PIR) y enfermería especializada en salud mental (EIR).

—¿Cómo valora la situación de la Psiquiatría en estos momentos de cambio? ¿Hay demasiada gente medicada?

—La psiquiatría atraviesa un momento delicado. Las cifras de prevalencia de la enfermedad mental en Estados Unidos de América es disparatada: un 47% tienen un diagnóstico psiquiátrico. Esto no es razonable. Algo está fallando. Así lo cree el Instituto Nacional de Salud Mental del Gobierno federal ante el DSM5.

—¿Qué es el DSM5?

—Es el manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales que elabora la American Psiquiatric Association. En su quinta edición aumenta notablemente el número de trastornos psiquiátricos y considera ser enfermedad mental comportamientos como el síndrome de abstinencia a la cafeína, el duelo prolongado, los síntomas de la menstruación... Todos los comportamientos peculiares han pasado a llamarse enfermedades. EL DSM5 y el CIE 10 (de la OMS) sustituyen al viejo sistema de diagnóstico, que era más subjetivo. Creo que se tiene que cambiar este sistema y afortunadamente ya hay oposición.

—¿Cuál es la consecuencia?

—Al final, toda la población tendrá un diagnóstico porque se basa en tres o cuatro síntoma. El sujeto deja de tener el control y las riendas de ese problema y lo pone en manos del psiquiatra. Estamos llegando a una sociedad donde lo normal es estar tomando un fármaco psiquiátrico. Una vez que diagnosticas se pierde el enpowerman, la capacidad del sujeto de autocontrol.

—¿Quiere decir que hay un sobrediagnóstico de enfermedades mentales?

—Con los nuevos sistemas diagnósticos el trastorno bipolar (antes psicosis maniaco depresiva) ha pasado de un 1% de la población a un 6%. Es decir, que hay 2.400.000 personas afectadas.

—El sobreadiagnóstico es un tema muy debatido en el trastorno por déficit de atención.

—En Estados Unidos hay 5,5 millones de niños entre 3 y 17 años diagnosticados con TDAH.

—¿Qué hay detrás del cambio en el DSM?

—Puede ser una visión pesimista pero probablemente haya motivaciones económicas si se tiene en cuenta que se tiende a que media humanidad tome psicofármacos. Se ha psiquiatrizado demasiado la sociedad y además se ha farmacologizado demasiado la psiquiatría.

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