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LA HERENCIA DE LAS MINAS

El carbón se va, la silicosis se queda

La neumoconiosis se muda a pizarreras y marmolerías. León es la provincia con más nuevos casos de silicosis diagnosticados con un total de 41 sobre los 189 de toda España en 2014, último año publicado por el Instituto Nacional de Silicosis. Mineros del carbón jubilados y trabajadores en activo de pizarreras, talleres de marmolerías, granito y canteras en general, así como fundiciones son los principales afectados

 

Un pulmón enfermo y otro sano. - DL

ANA GAITERO | LEÓN
12/01/2019

Detrás de las cocinas de diseño también puede estar la silicosis. Ya no es el sucio y negro carbón el único que provoca esta enfermedad, que en su versión más leve inflama los pulmones y se manifiesta en nódulos y en la más grave, la silicosis complicada, las masas que forma desestructuran el órgano vital.

La inhalación de partículas de sílice cristalina es la causante de la silocosis y también puede producir cáncer de pulmón. «La sílice se deposita en el pulmón y es biopersistente, de manera que una continuidad en su exposición no puede ser eliminada por el sistema defensivo», explica Luis Carazo, neumólogo del Complejo Asistencial Universitario de León (Caule).

Esta enfermedad se asocia con la minería del carbón, sector en el que las medidas de prevención habían conseguido sino erradicarla sí disminuir su impacto en las últimas décadas.

Ahora que los pozos ya están cerrados en León y poco queda de la minería del carbón en España, la silicosis se ‘muda’ a trabajadores de otros sectores de la industria que están expuestos al polvo de sílice.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Silicosis, León es la provincia que encabeza los diagnósticos de silicosis, con 41 casos, seguida de Asturias, con 38, Pontevedra con 35 y Orense, con 25. Las demás provincias afectadas no llegan a diez casos. Cantabria y Guipúcoa tienen 6, Badajoz 5, Almería 4, Palencia, Salamanca, Álava, Vizcaya y Huelva 3; Madrid, Zamora, Lugo, La Coruña, Navarra y Córdoba tienen dos casos cada una y Valencia y Cádiz, uno respectivamente.

El sector del carbón es que aglutina aún el mayor número de casos diagnosticados. Pero se da la circunstancia de que en este sector la enfermedad se detecta ya en la edad de la jubilación. La tendencia es que en los nuevos sectores donde aparece ahora la silicosis es que se da en trabajadores en activo y muy jóvenes.

El importante número de casos de silicosis diagnoticados en el sector de la roca ornamental (granito y pizarra) queda confirmado en este último informe del Instituto Nacional de Silicosis. También alerta el estudio del aumento «cada vez más y de manera alarmante los casos de marmolerías (taller de elaboración que utiliza conglomerados de cuarzo, no así en las canteras).

En la pizarra ya era conocida, pero donde más preocupación médica causa es en el sector de conglomerados artificiales de cuarzo. Este material sustituye al mármol, que es mucho más caro, y se utiliza en la fabricación de de cocinas, decoración de interiores y sanitarios. La mayor variedad de colores que ofrece el mercado también supone un mayor riesgo para los trabajadores si no se toman las medidas de prevención adecuadas.

«El corte de tableros con la radial produce altos índices de sílice cristalina», explica el doctor Carazo. Además, frente a la larga latencia que caracteriza a esta enfermedad en el sector del carbón, en el sector de marmolerías se ha diagnosticado a hombres muy jóvenes, con poco tiempo de exposición y en un área laboral que no estaba reconocida como enfermedad profesional, precisa. Se han documentado casos de silicosis en este sector como el de un hombre de 32 años sin hábitos tóxicos que presentaba una disnea de grado uno y defecto ventilatorio en el examen de la función pulmonar. En la radiografía se detectaron opacidades nodukares y una tomografía computerizada de alta resolución confirmó una mayor profusión de nódulos que se conglomeraban para formar una masa de fibrosis masiva progresiva. Una silicosis complicada.

Luis Carazo es neumólogo en el Complejo Asistencial Universitario de León (Caule). JESÚS F. SALVADORES

En León se diagnosticaron 24 casos de silicosis simple y 17 de siliosis complicada en 2014, el último año hecho público por el Instituto Nacional de Silicosis con sede en Asturias. Es la segunda provincia en diagnósticos de silicosis complicada, después de Asturias que registró 19 casos en el referido año.

Una historia laboral completa y el estudio radiológico son las bases del diagnóstico. La Organización Internacional de Trabajo (OIT) dio las pautas para la lectura homologada de las radiografías.

«Ahora ya se han puesto en marcha notas técnicas de prevención», apunta el neumólogo leonés. En las grandes empresas, añade, la prevención está más pautada. Una de las medidas más importantes es que los cortes se realicen con agua para evitar el polvo. El mayor riesgo está en los pequeños talleres o incluso entre autónomos que realizan los cortes en el mismo sitio donde van a a colocar los paneles.

Luis Carazo, médico experto en patología respiratoria en el ámbito laboral, advierte también del peligro de los chorros de arena, cuyos efectos pueden ser devastadores si no se utiliza agua. «Hay gente joven trasplantada de pulmón o que ha fallecido por silicosis aguda», precisa.

El tiempo de exposición es crucial, pero «no hay valor por debajo del cual no haya riesgo». La neumoconiosis simple puede evolucionar incluso después de abandonar la actividad laboral. Si los trabajadores afectados son fumadores, el riesgo de empeoramiento y de desarrollar tuberculosis es mayor, advierte el neumólogo.

El manejo terapéutico de la enfermedad no ha tenido grandes avances a pesar de ser una enfermedad antigua y prevalente. «No hay un tratamiento efectivo. Por eso es fundamental la prevención y es muy importante la prevención primaria», insiste Carazo.

En cuanto a la prevención secundaria, las revisiones de salud tratar de diagnosticar la silicosis en sus formas iniciales es otra de las estrategias. «Un enfermo de silicosis no puede seguir trabajando en ese puesto o sector, hay que generar una incapacidad porque no hay posibilidad de darle trabajo fuera», apunta.

   
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