Diario de León

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Si al PP hay que ir a buscarlo a la saga de La escopeta Nacional que narró Berlanga, el PSOE se halla en la filmografía de Santiago Segura. Para quienes aún idealizan la crónica del país en el cine de las modernas de Almodóvar o los contrapicados de la cámara de Amanábar, la actualidad política reivindicó la figura del director más denostado por los críticos. Con 27 años de retraso, la UCO cosió entre mensajes de whatsapp, correos electrónicos y grabaciones clandestinas el guion que levanta el tributo al universo del personaje que llenó las salas a finales de los años 90 y que estrenará este año la sexta entrega: Torrente, presidente. No es broma. La realidad supera a la ficción.

Para lanzar la cinta, la UCO ha destripado parte del argumento al desvelar a los protagonistas: Koldo García, un antiguo portero de puticlub y aizkolari que acaba como consejero de Renfe; y su jefe, José Luis Ábalos: nieto de guardia civil, hijo de torero, convertido en ministro de Fomento. Pese a los diálogos filtrados, la trama aún no aclara si aparecerá la provincia leonesa dentro de la historia, donde quizá el extitular de la cartera de obras públicas dejó sin ejecutar la autovía León-Valladolid para no perjudicar al sector que jalona la carretera nacional con sus negocios: los clubes de putas. A lo mejor, en una de las escenas le confiesa a «la Carlota, que se enrolla que te cagas», cómo urdieron el plan para intentar engañar a la opinión pública con la excusa de que la vuelta de los trenes de Feve dependía de un informe, cuando ahora sus compañeros de partido tienen el cuajo de reclamar en las cortes a los usuarios «diálogo» para no reconocer que no retornarán los convoyes nunca. Si les sobra metraje, puede que muestren la operación para cargarse a Diez de la candidatura a la Alcaldía de León con el mamporrero de Santos Cerdán, tras la petición de Cendón y la intermediación de ZP, relajados en una de las 50 habitaciones de la segunda fase de San Marcos, tras derribar hace 7 años el ala norte y dejar el parador como un hotelín con encanto. Allí pueden repetir esa frase de Torrente en la que nos reconoceremos: «No seré de ningún equipo de fútbol ni de ningún partido político porque ya me defraudo yo solo». Que les den el Goya, y a Sánchez, también.

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