Los nuevos radares se fijan en el ruido
Ahora que las reducción de la velocidad en las ciudades está más controlada por la proliferación de radares, los aparatos se fijan un nuevo objetivo sancionador que se sumará a las exigencias a los conductores. Los dispostivos incorporan ya en algunas de las grandes ciudades medidores acústicos, que multan si se superan los límites de los decibelios permitidos. Es indiscutible que todas las medidas adoptadas redundan no sólo en la seguridad, sino en el bienestar del conjunto de los ciudadanos, tan cierto como que las restricciones sanean con alegría las arcas públicas. Sea por bienestar o puro interés recaudador, los nuevos radares contra la contaminación acústica llegarán, sin duda.