Diario de León

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La historia del Arca de Noé sólo embarca preguntas en mi dura mollera, una tras otra sin cesar subiendo por la rampa de la lógica y cayéndose sin respuesta al mar de los enigmas. La más urgente: ¿subió también Noé al Arca comida para las tantísimas especies ahí embarcadas?... y agua, claro está, muchas cántaras o barriles (sólo un elefante bebe 150 litros al día y cuarenta días sin comer ni beber habría mandado a la extinción a no pocas especies). ¿Quiere decir esto que, si no, cada animal tuvo que gobernarse dentro del Arca por el instinto y mandato que Dios les dio en la Tierra, esto es, el león comiendo búfalo, el guepardo gacela, el cocodrilo ñu, el suricato escarabajo?... Si fue así —y todo hace pensar que no hubo camarotes para aislar a unos de otros—, las especies que desembarcaron tuvieron que ser muchas menos de las que subieron a bordo, aunque la que sin duda no tuvo problema alguno fue la termita; en su vida habría podido soñar un festín de maderamen tan bestial así vinieran cuarenta diluvios seguidos. Y por lo mismo, ¿qué comió toda la familia de Noé?, ¿sólo berzas o lentejas?, ¿no caería alguna gallina pintada, un jabalí o un ganso escandinavo?... Y la pregunta boba es cuánto tardó Noé en llevar hasta el Arca al orangután de Borneo, a la llama andina, al panda chino, al pingüino de Patagonia... Aunque lo más peliagudo tuvo que venir luego. ¿Con qué se alimentó toda aquella animalada tras el diluvio si todo quedó podrido, enfangado y yermo?, ¿cuánto tuvo que esperar el leopardo a que pariera el antílope para poder desayunar?, ¿cómo resistió su interminable ayuno la jirafa hasta brotar y crecer las acacias para poder comer sus hojas altas?... Pensemos ahora en los insectos e invertebrados. Piojos y garrapatas iban en las pelambres, pero ¿saltamontes, libélulas, salamandraa o mariposas?... Tuvieron que subir todos al Arca, sin duda; si no, aquel anegamiento brutal los habría eliminado del todo y ya vemos que no. ¿Y los virus y bacterias?... porque si un virus se embarca, no sólo sobrevive, sino que viaja y se difunde como el hantavirus de ese crucero que nos tiene tan embroncados y como en pánico libre y lerdo.

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