DISTINTAS FORMAS DE VER LEÓN
León, la tierra que sabe volver a levantarse

Nicanor Sen Vélez Delegado del Gobierno en Castilla y León
Cumplir 120 años no es un aniversario más. Es haber sabido permanecer y también relatar la vida de varias generaciones. Tambien es haber contado los días buenos y los días difíciles. Por eso quiero felicitar al Diario de León por este aniversario, que pertenece a los trabajadores y trabajadoras que lo hacen posible cada día, pero también a todos los leoneses y leonesas que durante más de un siglo se han reconocido de alguna manera u otra en sus páginas.
Un periódico local no es únicamente un medio de comunicación. Es una plaza pública. Es una memoria compartida. Es ese lugar donde un territorio se mira, se discute, se emociona y se exige más a sí mismo. León ha tenido en el Diario un testigo constante de su historia contemporánea.
Soy leonés. Nací y crecí en una tierra donde esfuerzo, dignidad, vecindad y compromiso no son palabras huecas. Nací en tierra minera. Durante veinte años tuve el honor de ser alcalde de Cistierna, y quien ha sido alcalde de su pueblo sabe algo: que la política empieza escuchando a tus vecinos en la calle, en la plaza, en el colegio, en el centro de salud, en una mejora que se necesita, en una familia que quiere quedarse y en una persona joven que desea volver.
Son, precisamente, mis primeros recuerdos los que encuentran en la prensa escrita una garantía de no ser olvidados. Porque eran estos diarios los que llegaban a todos los rincones de nuestra provincia, los que hacían de testigos de todo lo que acontecía en nuestra tierra y en nuestro país.
En un tiempo en el que las redes sociales o, incluso, la television no llegaban a todos nuestros pueblos era la prensa escrita la que aseguraba el acceso a la información para toda la ciudadanía.
Era una información objetiva, una información que reflejaba la realidad. Porque todos y todas hemos oído la frase «esto ha salido en el periódico» como muestra de veracidad.
En la actualidad, vivimos en una sociedad en la que los bulos y las fake news parecen estar ganando espacio. Por eso, es hoy cuando los medios de comunicación tienen que realizar un ejercicio de responsabilidad ejemplar.
Es la prensa veraz, la prensa objetiva la que garantiza en León, en España y en toda democracia la que asegura que podamos vivir en una sociedad libre. La rigurosidad es la principal herramienta que tiene la prensa para garantizar a la ciudadanía el acceso a la información.
Porque es en los momentos de incertidumbre y transformación cuando más necesaria resulta una información contrastada y comprometida con la verdad. Las sociedades que afrontan desafíos profundos necesitan medios de comunicación capaces de explicar la complejidad, combatir la desinformación y dar voz a la ciudadanía desde la responsabilidad. Solo así es posible construir una conversación pública serena, fortalecer la confianza en las instituciones y avanzar unidos ante las dificultades.
León conoce muy bien la dureza de los cambios. Ha vivido la transformación del campo, la crisis de la minería, la reconversión industrial, la pérdida de población y la marcha de muchos jóvenes. Pero también hay otra verdad que debemos decir con la misma fuerza: León nunca se ha rendido.
No se rindieron los pueblos de la montaña, ni las cuencas mineras, ni El Bierzo, ni las riberas del Órbigo, del Esla, del Porma o del Sil. No se rindieron quienes sostienen el territorio cuando otros solo ven distancia. Esa es nuestra mayor fortaleza: la gente de León.
Pero no solo eso. León tiene recursos naturales, patrimonio, universidad, industria, ciencia, cultura, turismo, sector agroalimentario, comunicaciones, conocimiento y una identidad de las que dejan huella. Tiene el Camino de Santiago, Las Médulas, la Catedral, San Isidoro, una inmensa montaña, El Bierzo, la maragateria, La Robla, Cistierna y tantos pueblos que no son periferia de nada: son el corazón de una forma de vivir que España no puede permitirse perder.
Una forma de vivir que se conoce bien en todo el país. Se me vienen a la cabeza las marchas mineras. Y se me vienen a la cabeza porque hubo personas encargadas de contarlo. Un ejemplo fue Norberto Cabezas Quintanilla, quien con su cámara fu el encargado de que toda España conociera la lucha y la reivindicación de los mineros leoneses.
Quiero hacer una mención especial a compañeros del Diario que hicieron llegar la actualidad hasta el último pueblo de León con su trabajo y que hoy no nos pueden acompañar. No pienso solo en Norberto, pienso en Manuel Carlos Cachafeiro, en Vicente Pueyo, en Juan Carlos Franco Ovalle… en compañeros que han marcado la información que recordamos de tantos años.
Ellos y ellas son el ejemplo para los trabajadores que hoy forman el Diario de León. Tanto los veteranos, como las nuevas generaciones de profesionales de la información tienen referentes de cómo transmitir nuestros acontecimientos más importantes.
Dentro de otros 120 años, nadie sabe cómo será el mundo. Pero sí podemos decidir qué León que nos cuente la prensa de mañana. Uno que cuide a sus mayores, escuche a sus jóvenes. Uno que no enfrente provincia con provincia, ni pueblo con ciudad. Uno que entienda que León y El Bierzo, la montaña y la ribera, la capital y los pueblos, forman parte de una misma conversación. Uno que sepa que la esperanza no es ingenuidad, sino una forma seria de trabajar por el futuro.
Felicidades al Diario de León por 120 años contando esta tierra.