martes 19/1/21

Lo mejor está por llegar

En una semana sin ligas de élite y con los últimos partidos amistosos disputados en Segunda División B y Tercera, observamos entrenadores que llaman la atención por sus caminos, ideas y lo más importante, por su personalidad prolongada a sus equipos a través de una gestión colectiva.

Entre estos perfiles de entrenadores especiales y que llaman la atención se encuentra un caso destacado y curioso por la cantidad de giros que ha dado su camino en los últimos tiempos, y que seguro no serán los últimos. Es el caso de Óscar Fernández, actual entrenador del Valencia Mestalla. En este caso un técnico joven, de 46 años de edad pero con una dilatada trayectoria de experiencias a sus espaldas. Su carrera casi siempre se ha visto destinada al trabajo en la élite de la formación de jugadores jóvenes. Se inició en Burjassot en 2005, para dirigir a continuación al juvenil A del Valencia y después al propio Mestalla, llegando incluso a ayudar como hombre de club a dirigir al primer equipo del Valencia en un momento difícil. Trabajó en Grecia en el Asteras Tripolis FC, más tarde pasó por la prestigiosa academia Aspire en Qatar y posteriormente fue contratado por el Atlético de Madrid para dirigir en primer lugar a su equipo juvenil, con el que consiguió doblete de campeonato de liga y copa del rey juvenil, y más tarde a su primer filial con el que consiguió el ascenso a segunda división B.

La pasada temporada no pudo dirigir al Almería en Segunda División, club por el que había sido contratado y con el que trabajó toda la pretemporada, por la inesperada compra del club lo que le dejó sin poder llevar a cabo su labor durante una temporada entera. Ahora vuelve al Mestalla, Óscar ve la dirección de equipos como algo personal, de ahí el sello que deja en aquellos jugadores a los que ha dirigido, tácticamente capaz de amoldarse y de sacar rendimiento a los recursos que le toquen. Sus equipos siempre han tenido gran capacidad de adaptabilidad, sabiendo replegarse o presionar si las circunstancias lo requieren, o de ser más vertical o de proponer juego posicional si sus jugadores lo necesitan. Lo más destacado en él sin lugar a dudas es su mentalidad, esa consciencia de que lo primero es la gestión de recursos humanos, esa positividad y humildad marcadas, ilustradas en una de sus convicciones envidiables a pesar de los reveses, cuando hablas con él siempre reitera que »Lo mejor siempre está por llegar», ojalá esto se cumpla con él mismo.

Lo mejor está por llegar
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