sábado 5/12/20

Letras de primavera

La primavera y su entorno tienen desde hace más de veinte años una cita amable y gratificante con las letras leonesas, sin perder de vista, claro, el sentido de universalidad que las letras tienen. También aquí la costumbre se convierte prácticamente en ley. Y cuando no ocurre, como en esta ocasión, parece que se encienden todas las luces y las alarmas. Algo falta. El escenario sanitario ha roto el ritmo de vida, también el de la cultura y, específicamente, del libro. Dicen que durante el confinamiento ha aumentado el porcentaje lector, un buen dato, aunque la distribución y edición han sufrido un parón notable. La recuperación será lenta y seguramente imprevisible.

Inasequible al desaliento, con el tesón, la pulcritud, la anticipación y el perfeccionismo que le caracterizan, Gregorio Fernández Castañón no ha faltado a la cita con su proyecto, a pesar de las circunstancias. Es verdad que el acto de presentación –con su propia entidad y fundamento- no se ha podido llevar a cabo, aunque uno piensa que cualquier malabarismo de la imaginación es posible. Sobre todo pensando en un verano más abierto y con ánimo cultural deseado, o cuando esté asentado el otoño con su esplendor. Porque será seguramente entonces cuando se presente, si la situación no lo impide, un nuevo volumen en gran formato, León y provincia. Una mirada al pasado, en el que el auto de Otero del Curueño hace un recorrido a través de casi un millar de fotografías y unas cuatrocientas páginas, con inclusión de documentos, cuadernillos y objetos especiales tratados de forma manual. Los anteriores volúmenes marcaron un hito en la bibliografía leonesa. Distintos. Con sello personal.

Lo cierto es que, al margen de esta desviación hacia otro proyecto editorial del mismo origen de los sueños hechos realidad, se ha cumplido en esencia la cita de las letras de primavera. El número 21 de la revista de carácter divulgativo-cultural, que se aproxima así a su primer cuarto de siglo, Camparredonda, y un nuevo libro, en este caso de la colección Los Cuadernos de Plata: Cantares y vivencias, de Jesús San José Hernández (Sanjo). En ambos casos, densidad amena de contenidos. Volveremos sobre ellos.

El proyecto de Camparredonda es la historia de un compromiso. Visto ya con perspectiva, ha merecido la pena. Y seguirá mereciéndola. Por él, Gregorio, y, sobre todo, por nosotros, que disfrutamos con sus entregas y su singular personalidad.

Letras de primavera
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