viernes. 12.08.2022

Las metáforas de la realidad

La ficción explica mejor la realidad que la propia realidad. Cada día que pasa me asiento con más tranquilidad en esta afirmación, que no es mía, sí sustento de no pocos creadores que reviven permanentemente las coordenadas de lo que en un momento de la historia convinieron en llamar “realismo mágico”. La realidad es una gran metáfora que convierte algunos territorios en espacios míticos, con frecuencia disparatadamente desproporcionados. En este territorio de desidia y falta de atención por parte de quienes escriben su historia con renglones torcidos, la metáfora se convierte en chanza o disparate por una realidad cabrona y obstinada que invierte el juicio de la lógica. Buena parte de la lectura de la prensa corrobora testimonios en esta dirección. Creo que son de mediados del mes de mayo los dos que traemos ahora a la consideración.

El primero es una metáfora verdaderamente dramática. El consistorio de Quintana del Marco, aunque con la oposición mayoritaria de la vecindad, quiere convertir la que fuera escuela en un tanatorio. Complicada tesitura en la que, por supuesto, no entro, convencido de que, a este paso, no hará falta ni una ni otro, posiblemente convertido el edificio en un museo de la yedra, la ortiga y el olvido. Metáfora pura.

En el espíritu de ecologismo de salón, los gerifaltes de la cosa se apresuraron, con presunción incluida, a liquidar la minería del carbón, aunque no escombreras, mierdas varias, vertederos… diseminados por las geografías más insólitas, a veces pregonadas. Y hete aquí, caballero de paciencia acorazada, que hablan ahora de la vuelta del carbón porque el zar Putin I está cerrando no sé cuántos grifos. Pero, y póngase la mirada, por ejemplo, en la cuenca alta del Bernesga, y verán que la térmica de La Robla ha quedado desmantelada, dinamitada con una rapidez que habría de exigirse para otros asuntos de palacio. Ah, y televisada, para regocijo de una tierra habituada a la piqueta inmisericorde y poco racional. Más arriba, en Santa Lucía, han pasado a mejor vida pozos, castilletes, instalaciones…, cercenando parte del futuro de la comarca, según un informe riguroso que avalaba tal consideración. ¿En nombre y con permiso de quién tal destrucción? ¿Por qué? ¿Para qué? Mil preguntas sin respuesta a esta metáfora de la estupidez.

Las metáforas de la realidad responden a veces a las de la vida. No puede convertirse en un simple juego literario.

Las metáforas de la realidad
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