jueves. 09.02.2023

Ríos sin cauce

HOJAS DE CHOPO | "Asistí en directo el pasado día 16 al desbordamiento del río Bernesga en varios puntos de su cauce. Impresionante y desolador. Nada desde luego que no estuviera advertido, si bien es cierto que la causa apuntada no sea la única"

Que estas anomalías de la Naturaleza en el grado y frecuencia con que se producen tienen origen en las razones que aportan los científicos, y que cada día parecen más evidentes, dejan pocos, por no decir ninguno, resquicios a la duda. El problema, sin embargo, no está en las causas, sino en las soluciones que las mitiguen al menos. Y justamente ahí es donde empieza a crecer el muro que se hace infranqueable. La reciente Cumbre del Clima, larga y alargada en exceso para los resultados obtenidos, ha venido a confirmar, una vez más, que hay otros intereses que están por encima de la realidad que afecta, y en qué medida, a la ciudadanía. Los políticos, que pliegan velas ante la superioridad económica, viven una realidad virtual muy alejada de la verdadera, que no les importa en demasía, digan lo que digan. Cada día sobran más calentadores de asientos, cuando no turistas de ocasión.

Asistí en directo el pasado día 16 al desbordamiento del río Bernesga en varios puntos de su cauce. Impresionante y desolador. Nada desde luego que no estuviera advertido, si bien es cierto que la causa apuntada no sea la única. El alcalde de Villamanín, indignado, y con mucha razón, refería la amenaza de denuncia recibida si intervenía en la limpieza de este río a su paso por el municipio. Un río sucio que ha dejado crecer maleza sin cuento en sus márgenes y curso, que en muchos casos sirvió de tapón al discurrir de las aguas. La Confederación, y uno no llega a entender por qué razones, viene haciendo oídos sordos a esta demanda multiplicada, aunque solo sea por higiene, no solo por los efectos producidos, en circunstancias como esta, que solo producen problemas en la población. Hace un mes quedó escrito en estas humildes hojas que en este río –añádanse otros nombres y lugares- árboles desbocados, maleza, suciedad acumulada e incontrolada… ofrecen un aspecto de dejadez, aunque lo más arriesgado sea la conversión en verdadero peligro para la salud pública. Hablan de la posible necesidad de algún elemento de contención que evite, por una parte, este estado, y, por otra, las consecuencias de las habituales grandes riadas invernales.

Cambio climático, indiferencia, dejadez. Un poco de todo. Pocas soluciones. O ninguna. Por este y otros territorios se les llena la boca hablando de la España vaciada. Es un eufemismo. Hay que empezar a hablar de la España olvidada, desfavorecida e ignorada. Déjense de marear la perdiz, que los ríos no tienen cauce. Entre otras cosas.

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