viernes 3/12/21

La mañana después

Los consultorios rurales, que no estaban cerrados según publicitó la Junta, se reabren ahora. El encaje del razonamiento, que habría hecho fortuna en uno de los monólogos con los que Gila traducía la realidad al absurdo para que la gente de la calle entendiera los mecanismos del poder, le sirve a la administración autonómica para apuntarse el éxito de sus fracasos. El mismo ejecutivo que acumula casi dos años con un nuevo plan para racionalizar la asistencia a partir de convencer a los paisanos de que trasladen su residencia a donde hay médico, en lugar de garantizar que les pasen consulta donde quieren vivir, anuncia la definición de una nueva estrategia con la que, esta vez sí, garantizarán la prestación sanitaria a los vecinos. No saben aún cómo lograrán atraer médicos para cubrir la plantilla que han arrojado desde hace años a las puertas de la jubilación sin la planificación de los relevos necesarios. No conocen por el momento de qué manera responderán a la escasez de medios en la que sobreviven facultativos y enfermeras, a los que incluso tienen que pagar algunos pequeños ayuntamientos los ordenadores para que puedan pasar consulta en condiciones dignas. No disponen si quiera de un diagnóstico certero sobre la enfermedad del sistema, pero a mitad de mandato, con el desgaste político extendido por el cuerpo de gobierno a partir de la gangrena de Ciudadanos, el PP prepara la operación quirúrgica para extirpar el miembro a partir de la convocatoria de elecciones. No me digan que se habían creído que les importaba su salud.

La maniobra de Mañueco reedita la escena de Casablanca en la que capitán Renault, ante la presión de los nazis para que cierre el café de Rick, toca el silbato, ordena que todo el mundo abandone el local y se justifica al grito de «qué vergüenza, qué vergüenza, he descubierto que aquí se juega», mientras el crupier se acerca a entregarle por lo bajo las ganancias del casino en el que le dejan ganar cada noche. El teatrillo, que resultaría incluso entretenido si no fuera porque se juega con la salud, sirve al menos para exhibir el tedio del pacto. Al PP, como si fuera la mañana de resaca después de un polvo desafortunado tras una noche de farra, le empieza a molestar la presencia de Ciudadanos en la cama. Ni el cigarrito de después le van a consentir a Igea.

La mañana después
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