Diario de León

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La predilección del Gobierno por el CIS antes que por INE proyecta a León hacia un futuro en el que, en apenas 15 años, se parecerá más a Soria que a Valladolid, a Teruel que a Zaragoza, a las Hurdes que al corredor del Bidasoa. No estamos tan mal, como dictamina el Ejecutivo de Sánchez, que deja a la provincia fuera de las zonas de incentivos fiscales para el asentamiento de empresas. Todavía somos muchos. No importa que vayamos a perder 35.322 habitantes, de acuerdo a los estudios demográficos de los expertos, basados en los datos acumulados de merma del censo y en los indicadores que lleva aparejados: nacimientos, defunciones, desequilibrio entre cotizantes y rentistas… Nada que no resuelva cualquier observador atento a las dinámicas económicas y políticas que incentivan el abandono, la concentración en las grandes urbes, el aumento de la despoblación en el medio rural para explotar los recursos sin oposición, como demuestran los proyectos indiscriminados de parques eólicos y solares, y la sumisión de los políticos leoneses a las reglas que marcan sus direcciones autonómicas y nacionales. No cotiza en las casas de apuestas que se va a cumplir el pronóstico. En 2037, ya estaremos listos para encarar las ratios por habitante de Laponia y ganarnos el derecho a unas rebajas de impuestos que se venderán como la receta para la implantación de negocios. Si para entonces queda alguien en edad de trabajar. La estrategia del Gobierno exhibe su cinismo con la España vacilada. No existe intención alguna de revertir la dinámica de desarrollo, sino de aparentar una gracia hacia la despoblación con la concesión de descuentos en las cotizaciones en pueblos tan pequeños que no dará para más que media docena de contratos. Si la apuesta fuera seria se favorecería la fiscalidad de una manera rotunda para que montar una empresa en León fuera más ventajoso que en Getafe, en Cornellá o en Durango, no al revés, a lo que se suma el razonamiento tramposo de que las inversiones en infraestructuras deben ir donde hay más personas censadas. La asimetría la plagia la Junta en el engendro autonómico, que nos reserva el papel de parque temático de la naturaleza y el folclore para que la industria se concentre en Valladolid y Burgos. Aquí, además, no hay votos que desnivelen la aprobación de los presupuestos, ni le importamos al CIS. Los planes contra la despoblación van a tener menos resultado que el semen de fuerza de Ortega Cano.

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