jueves 19/5/22

Lo llaman conciliación

Captar a jóvenes y mujeres para resucitar el mundo rural, atraer a mujeres y jóvenes para ampliar la cuota de audiencia de los medios, aprovechar el talento femenino y de las generaciones más jóvenes para afrontar la recuperación económica. Son las palabras mágicas, el mantra que se pronuncia en foros de debate y cursos de reciclaje. Pero qué está realmente dispuesta a cambiar la sociedad para que las mujeres y la juventud tengan sitio en el entramado económico y de liderazgo. Tratar de meter a las mujeres con calzador en esos zapatos de tacón de empeine estrecho por los que quieren que caminemos por el espacio público no da resultado. No me refiero a los zapatos o zapatillas que nos ponemos cada día para salir a la calle, sino a los moldes y roles establecidos dentro y fuera de casa. Las mujeres empresarias y directivas de León decían en uno de los foros del Club de Prensa de Diario de León que «una de cada cuatro directivas deja su puesto para ocuparse de la familia». A esto le llamamos conciliación. Los salarios de las mujeres son inferiores a los de sus colegas masculinos y, naturalmente, porque la bolsa manda, son ellas las que «eligen» renunciar si alguien tiene que hacerlo... Vivimos en un círculo vicioso en el que la economía formal y retribuida ignora que hay trabajos sin contrato ni sueldo sin los que los hogares no se levantarían cada mañana para ir a trabajar o al colegio. La administración se tapa los ojos ante estadísticas que revelan que el 85% de excedencias por cuidados familiares las «solicitan» las mujeres. Lo llaman conciliación.

La plataforma por los permisos igualitarios e intransferibles (Piina) ha logrado que los padres disfruten del mismo tiempo de permiso de paternidad que las mujeres: 16 semanas desde el 1 de enero de este año. Ha sido una conquista feminista por la que la mayoría de los hombres no han movido ni un dedo, pero a muchos les servirá para publicar libros, investigaciones académicas y estar disponibles para sus empresas a demanda. Y las mujeres seguirán en desventaja. María Pazos Morán, una de las impulsoras de la Piina, lamenta que las empresas se opongan a que el permiso sea obligatorio disfrutarlo de forma alterna por madres y padres, salvo las primeras semanas tras el nacimiento o adopción, en beneficio de niños y niñas. Las discriminaciones ya no adoptan la forman de prohibiciones, sino otras más sutiles que conllevan aceptación. Eso es la conciliación. Aceptar la discriminación como el bien común y renunciar a relaciones igualitarias. La corresponsabilidad es el antídoto contra la conciliación que expulsa a las mujeres del mundo laboral y del liderazgo empresarial. El talento femenino se pierde por los desagües de un sistema económico amarrado a roles tradicionales y a la devaluación de lo ‘femenino’ con prejuicios y machismo. Todo por las mujeres pero sin las mujeres no funcionará.

Lo llaman conciliación
Comentarios