martes 17/5/22

Dos mujeres, dos hombres

Los Oscar 2022 podían haber pasado a la historia como un espejo de una sociedad más real y menos glamurosa de lo que lo que exigen los cánones de la alfombra roja. La academia incorporó en la gala la vulnerabilidad del envejecimiento al invitar a la legendaria Liza Minnelli a presentar junto a Lady Gaga, el premio a la mejor película.

Las dos estrellas dieron una lección de vida y sororidad. Una por querer estar en silla de ruedas y con dificultades para hablar en el escenario y la otra por sumar a su belleza el bello gesto de acompañar y tender la mano sin estridencias. La vida es eso. Las personas mayores que a diario nos cruzamos por la calle con un andador, el sonido de la infancia en los patios de los colegios y los parques, el dolor de espalda después de una agotadora jornada de trabajo, la risa de una tarde de terraza y cañas...

Pero tuvo que cruzarse la violencia verbal y física de cada día en las tablas. La gente que seguía de madrugada la entrega de los Oscar creyó que el manotazo con que Will Smith humilló a su mujer después de que Chris Rock lo hiciera antes con su chusco humor, era parte del espectáculo.

Ya no se habló de otra cosa. El insulto y las bofetadas, físicas y psicológicas, forman parte del enorme iceberg que conforma el machismo y que el feminismo, ola tras ola, trata de hacer disminuir hasta que desaparezca en busca de una sociedad más igualitaria y menos violenta.

Pero el feminismo solo tiene 300 años de historia y queda mucho camino por andar. Y más en Castilla y León donde un partido que insulta a las mujeres y no comprende que las víctimas de la violencia machista lo son aún más por la reacción contra ellas, acaba de entrar en el Gobierno con tres consejerías y la vicepresidencia, además de la presidencia de las Cortes. Un partido que pretende saltarse a la torera el pacto de Estado contra la violencia de género, que como su nombre indica, obliga a todos los partidos, mientras su socio presume de número dos feminista.

La bofetada de Will Smith eclipsó a Jane Campion, la tercera mujer que recibe el Oscar a la mejor dirección en la historia de Hollywood por la película, El poder del perro, donde la crueldad y la sensibilidad atrapan y encogen al galope de cada escena. Tres de 94. El Oscar a la mejor película, al que optaba la cinta de Campion, se lo llevo Coda. Los sonidos del silencio de Siân Heder. Fue la voz quebrada y salpicada de silencio de Liza Minnelli la encargada de leer el título de la ganadora, mientras Lady Gaga apretaba su mano y le decía: «Te tengo». Dos mujeres que marcan la esperanza en el progreso de la humanidad frente a dos hombres anclados en el patético machismo.

Dos mujeres, dos hombres
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