jueves. 02.02.2023

Ahuecar el ala

Desconozco cuál es la solución porque yo tampoco sé de todo ni ganas tengo. Lo que está claro es que algo hay que hacer en la carretera Nacional 120. Me refiero a algo que no sea tapar boquetes de buen tamaño y chapucear, sino ponérselo más fácil a los conductores y vecinos y plasmar medidas de verdad, de las que cambian las cosas, de las que tienen intenciones reales. Que ya está una harta de tanto discurso vacío. Siempre digo lo mismo de los políticos, pero es que nada cambia, así que mi opinión tampoco y ejerzo a veces mi derecho a pataleta cuando la cosa ya no hay quien la aguante.

Y como yo no sé de todo, pues no me meto a cazolear en el tema de infraestructuras, así que me supongo que quienes estén en el sillón desde el que se puede hacer algo sepan lo que tienen entre manos y cómo se gestionan las cosas importantes. Y, si no, deberían ahuecar el ala y dejar paso a alguien más competente. Lo que pasa es que eso es complicado y más cuando se habla de política, que aquí nunca nadie ha hecho nada y no tiene motivos para largarse. Eso nos lo han dejado siempre bien claro.

Lo de esta carretera a su paso por León es raro. No me digan. No será por anuncios de rotondas y otras cosas trascendentales como el alivio del tráfico. En eso han echado el resto, lo que pasa es que de llevarlo a la práctica nada se sabe. Y no tiene pinta de mejorar. Así que todo sigue igual mientras escuchamos perplejos y todavía esperanzados que algo va a cambiar.

Lo de las competencias de las administraciones es igual o más surrealista porque en esto lo habitual es echar balones fuera y decir que la culpa la tiene otro. Y tampoco es que esto me importe especialmente, pero lo que se ha hecho para facilitar gestiones burocráticas como es una administración genera absurdas montañas de papeles en lugar de soluciones reales y tangibles para los ciudadanos. Y mientras esto es lo que está pasando, que las administraciones pasan de hacer lo que tienen que hacer y, lo que es peor, nos ponen los dientes largos con promesas que nunca se llevan a cabo, la N-120 sigue siendo el mismo infierno de siempre, peor con el paso del tiempo del que nadie quiere hacerse responsable. Así que, si no van a hacer lo que tienen que hacer, al menos ahuequen el ala.

Ahuecar el ala
Comentarios