sábado 24/10/20

Reescribir las reglas del juego

Elegiremos entre unir a la humanidad o el egoísmo y los nacionalismos». Cuesta prestar atención a algo entre tanto ruido. El bicho ocupa buena parte de nuestro tiempo y ha impuesto un importante monopolio en conversaciones y rutinas. Pero esta frase de Yuval Noah Harari es de las que conviene analizar para sacar algo en claro de todo esto. Que el resumen final sea bueno o malo es algo que ya dependerá de cada uno.

Harari, al que yo desconocía hasta que ayer me topé con esta frase que llamó mi atención hasta el punto de devorar toda la entrevista, es uno de los pensadores más destacados del siglo XXI. Israelí y polifacético, asegura que, justo en este momento, es importante entender que toca reescribir las reglas del juego. Ahora todo está sobre la mesa. En el plano económico, en el político, en el medioambiental, en el personal... La estrategia es importante. Fundamental. Tanto, que las decisiones que se tomen ahora reconfigurarán el planeta y su repercusión durará años. Mejor dicho, décadas. Es algo en lo que coinciden los que (parece) que saben de esto. Hay que parar —no es una elección, es una obligación ahora mismo—, pensar y actuar. Hagámoslo con cabeza, con perspectiva. En todos los planos. En todas las facetas. No nos queda otra.

También dice este historiador que no hay nada predeterminado para luchar contra esta crisis. Lo llevamos oyendo muchos días. Es algo nunca visto hasta ahora y la fórmula, si la hay, todavía no la hemos descubierto. Así que, paremos, pensemos bien cual será nuestro siguiente paso. Porque, al menos yo, tengo la sensación de que muchas cosas se están haciendo de forma precipitada. El miedo es una de las emociones más humanas que existen. Todos lo sufrimos a mayor o menos escala, pero no podemos dejar que nos atenace, que nos paralice. Hay que hacer las cosas bien, porque lo que decidamos ahora nos marcará mañana.

‘Escuchando’ a Harari, uno no puede evitar pensar en que los nacionalismos, pequeños o grandes, no son una opción interesante si lo que queremos es seguir avanzando en la buena dirección o, por lo menos, divisar, aunque sea a lo lejos, por dónde va el camino correcto.

Reescribir las reglas del juego
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