martes 20/10/20

Toca convivir

Dicen que en China los divorcios se cuentan por centenares. El virus del que todo el mundo habla parece que se ha cansado de campar a sus anchas por el gigante asiático y, después de cincuenta días encerrados en casa, muchos chinos ya no aguantan a sus parejas. Suele pasar. Nos lo tienen dicho por activa y por pasiva. Las vacaciones y las relaciones de pareja no suelen hacer buenas migas. Después del verano y también una vez acabadas las navidades hay mucha gente que se separa. Por algo será.

La convivencia no es fácil. De hecho, es una de las tareas más complicadas que tenemos como seres sociales que somos. Vivir-con o con-vivir es un gran reto al que nos enfrentamos a diario en casa, en el trabajo, en la cola del súper o mientras esperamos a que el semáforo se ponga en verde. Continuamente necesitamos interactuar con los demás si lo que queremos es pertenecer a este mundo que parece haberse vuelto loco hace ya mucho tiempo.

La cosa se complica todavía más cuando nuestra rutina se ve alterada, como es el caso. Juntos en casa, sin poder salir apenas, compartiendo espacio y tiempo continuamente, sin ver claro el horizonte y sin saber muy bien hasta cuando. Saturados de información, de incertidumbre y de grupos de whatsapp y con mucho tiempo por delante. Es justo ahí, cuando no tenemos tantas cosas que hacer, cuando aflora la verdadera persona que somos. Ahora que apenas hay distracciones sale nuestro auténtico yo. Ahora, cuando somos y estamos. Sin adornos. Como solemos ir como locos por la vida, muchas de las cosas importantes nos pasan desapercibidas entre tanto quehacer y tanta prisa. Pero siempre llega el momento de rendir cuentas y hacer frente a la realidad. Quizás sea este un buen momento para replantearnos a nosotros mismos y nuestra relación con los demás.

Parece que el coronavirus no nos va a dejar solo un panorama económico bien distinto al de hace un mes, ni un escenario político convulso, ni, quizás, una forma diferente de relacionarnos con quienes nos rodean. Va a dejarnos claro que no es fácil ser solidario, ni comprensivo, ni respetuoso con el de al lado. Por si no nos había quedado claro antes.

Toca convivir
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