viernes. 03.02.2023

De vaquero guapo a gran dictador

Pensándolo fríamente, fumar es un acto un tanto extraño. Una costumbre social que acompaña ciertos momentos del día a quien practica el tabaquismo. Recuerdo aquellas películas de mi infancia en las que los tipos duros daban hondas caladas a su pitillo al tiempo que una densa nube de humo cubría su cara en un intento, supongo, de que pareciese aún más malo. Y también los anuncios de marcas de tabaco con el guapo vaquero como abanderado del lejano y misterioso oeste. Todo contribuía a hacer del cigarrillo un objeto de deseo. Fumar era algo habitual en películas, en lugares de trabajo, zonas de ocio y hasta medios de transporte colectivo como el avión o el autobús. Era casi un acto de rebeldía. Ahora lo piensas y parece surrealista, pero fue así. Y de aquello no hace tanto, sólo algo más de una década.

 

Pero llegó la ley antitabaco y ocurrió lo que parecía imposible. El humo desapareció de los espacios públicos y ahora fumar se ha convertido en algo endemoniado. Hay quienes fuman y aseguran sentirse como apestados en algunas ocasiones, pero dicen que su vicio le sale a cuenta al Estado a través de los impuestos que genera esta adicción. Y me lo creo. Hasta ahora, además de la ley antitabaco apenas se ha hecho nada. Siempre a golpe de multa, porque parece no aprendemos a base de otra cosa.

 

Yo también fumé y comprendo lo que es esa exclavitud. Te domina y se convierte en tu prioridad cuando le viene en gana. Te dicta cuándo y cómo tienes que recurrir a ella. Sin apenas opciones.

 

Pero ahora el asunto da una nueva vuelta de tuerca con el anuncio de que Ministerio de Sanidad financiará un fármaco que ayuda a dejar este hábito y además dará consejos a quienes quieren dejarlo. Mediante prescripción médica, llega un tratamiento «que se ha demostrado que ayuda», según la Ministra Carcedo. Yo no sé si aporta algo no, quizás no sea lo que parece, pero la iniciativa merece un gran aplauso porque, por primera vez, no recurren a rascarnos el bolsillo. Y eso no es algo frecuenta cuando la administración quiere frenarnos en algo. Así que, bravo, así sí se hacen las cosas. Ojalá que el plan tenga éxito y ayude a muchos de dejar de fumar, pero, al menos de momento, hay verdadera voluntad de ayudar.

De vaquero guapo a gran dictador
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