jueves 26/5/22

Verdades

No me parece el ministro Alberto Garzón alguien que destaque por algo. Me pongo a pensar y me sale bien poco. No tiene en absoluto que ver con caerme bien o mal porque los políticos en general no tienen cabida en mis pensamientos. Si acaso destacaría su segundo plano, que para ser ministro y tener un sueldazo se lo ha montado bien. En esta sociedad de (hiper) consumo el suyo es un ministerio poco dado a hacerse notar y eso, como poco, llama la atención. Casi todo lo que nos rodea nos lleva a comprar y cuanto más mejor, pero al ministerio del mismo nombre casi ni se le conoce. Mola la estrategia, si es que la hay.

Pero si por algo se ha hablado de Alberto Garzón es por sus polémicas declaraciones las pocas veces que ha salido a la palestra a decir algo. La última vez le cayó la del pulpo por exponer una verdad como un templo: que deberíamos reducir el consumo de carne. Se montó una gorda por decir algo que cualquiera que tenga dos dedos de frente sabe sin necesidad de que salga el representante político de turno a contárnoslo. Y que conste y quede bien claro que yo no tengo nada contra el sector cárnico, faltaría más, pero hay que decir las cosas como son. 

No somos ningún ejemplo en cuanto a buenos hábitos de consumo y eso afecta directamente a nuestra salud, por no hablar de que los sistemas alimentarios son emisores de gases de efecto invernadero, lo que daña de forma directa al medio ambiente. 

El ministro de Consumo enfureció también al sector remolachero cuando se le ocurrió contar el daño que hace el azúcar. Y es que lo que hace Garzón es tirarse directamente a los leones porque, mire señor ministro, hay cosas que es mejor no decir porque ya se sabe que van a desatar la tormenta. Si estuviera usted calladito no tendría problemas.

Déjese de contar verdades que no le pega nada como político. Y ojo, que él no recomienda no comer carne, sino reducir su consumo, como el del azúcar, al que comparó con el tabaco porque son los expertos los que dicen que es la droga del siglo XXI. Que sea polémico el asunto no quiere decir que no sea verdad. Luego cada uno que coma lo que le venga en gana, por supuesto, pero convien, al menos, tener ese conocimiento.  

La última de Garzón es sacar un recetario con «comida rápida, barata y saludable». Qué afán más raro tiene este ministro de que cuidemos nuestra salud. 

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