sábado 23/1/21

‘Valladoliz’ nos roba

Tuvo que venir Filomena, un temporal al que por estos lares siempre se le ha llamado simplemente invierno, para que León se atreviera a escribir, al hilo de la nieve que aquí pasó de largo y que en la ciudad de Zorrilla hizo un alto, su adaptación del lema catalanista contra el Estado español. «Valladolid nos roba». La nieve, claro. Ese fue el meme que circuló por las redes, arrancando unas sonrisas suspicaces y amargas. Detrás de la chanza, llevaba más de una carga de fondo, porque ya dijo el clásico que la ironía es la alegría de los tristes. Entre trilita y lágrimas, es posible reírse de uno mismo. Sin sarcasmo, cualquier inteligencia está condenada a aburrirse y a aburrirnos.

Aunque la autoría del meme podría estar en cualquiera de las dos orillas enfrentadas del autonomismo, uno se inclina porque su origen es castellanista. Más allá de la denuncia leonesista —que por haberse convertido en un insistente mantra no deja de ser cierta— sobre que nuestra provincia ha perdido mucho con la configuración autonómica en la que sin voz ni voto nos insertó Martín Villa, la equiparación de Valladolid con un estado, cuando ni siquiera es la capital del conglomerado comunitario, aunque acapare la mayoría de las instituciones, es una sutileza que cuela de matute una realidad que acaso lo sea de hecho pero no lo es de derecho. Ahora que corren aires y hasta suspiros de reconfiguración de tantas cosas, al hilo de los gobiernos coaligados, hay quienes quieren mirar eso y quienes ahora mismo se conformarían —como en el catalanismo— con desagraviar mediante inversiones a las provincias que el ente ha empobrecido. Ellos sabrán, que son los políticos. Pero resulta cuando menos curiosa, con la de vientos que llegan hasta el Pisuerga, la sordera de la Junta a los mensajes de los ayuntamientos que ya han firmado una petición revisionista. El discurso actual de centralismo y periferia es insostenible.

Entre la Movida y el posmodernismo, por aquellos años ochenta que ahora son nostalgia de libertades, «Madriz» con zeta fue una revista madrileña que se escribía así para resaltar la condición de matriz de las Españas de la capital. Valladolid, que también aspira a ser útero y molde para las otras ocho provincias, igual, ahora que también acapara la nieve, deberíamos empezar a pronunciarla Valladoliz. O Puzela. No sé. Algo que refleje, cuando menos, la condición espuria de sus tan a menudo desmesuradas aspiraciones.

‘Valladoliz’ nos roba
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