lunes 18/10/21

Editorial | Cuando se llamó asesinos a los etarras

La muerte del periodista José María Calleja es un mazazo muy duro para los periodistas españoles que se resisten a buscar el confort de los distintos ‘pesebres’. Muy joven acabó en prisión por su lucha contra el franquismo. Y años después tuvo que aprender a convivir con el miedo y con la escolta permanente, porque formó parte de ese grupo de profesionales que dio un paso al frente para empezar a utilizar palabras como ‘asesinos’ para referirse a ETA. La distancia en el tiempo quizá pueda restar valor a lo que entonces fue un paso fundamental. Sufrieron directamente la amenaza contra sus personas y sus familias, como bien saben otros periodistas leoneses de nacimiento o adopción, como Luis del Olmo o Enrique Cimas. Peleaban por decir las verdades, con las palabras apropiadas, rodeados de un entorno empeñado en maquillar y en justificar lo que era una aberración que facilitaba la continuidad del que acabó siendo el último grupo terrorista activo en Occidente. Ahora, cuando de nuevo llegan las tentaciones de quebrantar la información libre, es necesario reconocer a los valientes que remaban contracorriente, cada vez que era necesario, como solía hacerlo nuestro columnista José María Calleja.

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