martes 15.10.2019

EDITORIAL | Exigencias y trabas administrativas

El camping Pedro Ponce de León ha sido durante más de tres décadas un motor económico imprescindible para la zona de Sahagún. Y así pretende el municipio que siga siendo. Sin embargo, los cambios y las exigencias administrativas ponen en peligro su supervivencia, y amenazan ahora las arcas públicas de la localidad desde un doble frente: haciéndole prescindir de los ingresos de una clientela numerosa y fiel e imponiendo una multa por no cumplir las exigencias de la Junta de Castilla y León.

 

Los problemas de la infraestructura vienen de lejos, y durante los últimos años han estado además judicializados. De hecho en 2017 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León rechazó los argumentos municipales y ratificó la sentencia del juzgado leonés que dictaminaba la inadecuada ubicación del camping, instalado en la ribera del Cea, una zona que la Confederación Hidrográfica del Duero considera inundable. Recuerdan las sentencias que en dos décadas se han producido más de 20 inundaciones, lo que es un riesgo para los campistas.

 

Está claro que la seguridad de los usuarios ha de ser la principal preocupación en este conflicto, pero no puede ignorarse que existen soluciones que hacen compatible esta ineludible precaución con el mantenimiento de la que es una de las principales actividades económicas de Sahagún. Buscar las fórmulas para hacer viable la explotación de un recurso turístico que cuenta con miles de adeptos es una exigencia si es cierto que se pretende poner freno a la sangría de la España rural que se vacía. En esta tarea se volcarán los responsables de las distintas administraciones en los próximos días. El resultado ha de ser un camping seguro y con futuro. Nunca el cierre sin más.

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