martes 02.06.2020

Editorial | Reforma laboral: un asunto demasiado serio para jugar a los ‘trileros’ políticos

Hace tiempo que se propagaron las bromas por la actitud cambiante del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sobre todos los asuntos. Son incontables las comparaciones con el genial Groucho Marx con aquello de «si no le gustan estos principios aquí tiene otros», o la negociación con «la parte contratante de la primera parte…». Son muchísimas. Como también las rectificaciones, artimañas, cambios de criterio… y, lo que es más grave, esa sensación de soberbia que se transmite y que permite situarse a Sánchez por encima del bien y del mal, para sobrepasar todas las líneas rojas posibles. El daño al PSOE es notable, no merece este ‘veletismo’ permanente.

Su acceso a La Moncloa, utilizando una herramienta constitucional y democrática como es la moción de censura, sí estuvo empañado por esa cuestionable ayuda de los proetarras, con esos que aún siguen sin condenar el asesinato de casi un millar de personas, las acciones terroristas que han sembrado con decenas de miles de heridos y damnificados y de una cifra todavía más brutal de ciudadanos a los que el matonismo les impidió y les impide vivir con normalidad y libertad su vida.

Con esos compañeros de mesa de juego se sentó Pedro Sánchez este miércoles para pactar la prolongación del polémico estado de alarma. Y lo hizo respaldando, de la mano de su vicepresidente Pablo Iglesias (Unidas-Podemos) la firma del compromiso de derogación, aprovechando esa excepción de las libertades constitucionales, de la reforma laboral de 2012 de Mariano Rajoy. Una vez más, y ya no sabemos cuántas van, tuvo que rectificar en horas. La condena prácticamente unánime ensu partido, de organizaciones profesionales, expertos y partidos políticos dio frutos. Pero el desafío sigue presente porque ayer mismo tanto su vicepresidente Iglesias como los proetarras de Bildu defendieron que el acuerdop sigue vigente y habrá que aplicarlo. Con este ‘juego de tronos’ en el que se sumergen Sánchez e Iglesias se abre una evidente crisis del pacto de Gobierno. Pero también generan una inseguridad jurídica notable, en un momento en el que el empleo se desangra. La reforma laboral ha sido la herramienta fundamental para conseguir una recuperación de los puestos de trabajo, como ha sido reconocido por todos los expertos. Ahora se lanza el principal problema que tienen los españoles —el paro— por un precipicio mientras los trileros siguen actuando con desvergüenza, jugando literalmente con la posibilidad de que muchas familias no tengan que acabar en las colas de los comedores sociales. Y todo por mantenerse en el poder a cualquier precio. Impresentable tanta trampa.

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