jueves 02.07.2020

Editorial | Todo cambió y la PAC debe hacerlo

La Unión Europea afronta un reto en el que está en juego su prestigio y su capacidad para ayudar a los países que la conforman. Su evidente fracaso en la pasada crisis le está obligando a afrontar de otra manera las cosas. Hace poco más de una década dejó caer al abismo a países como Grecia o Portugal, a los que luego tuvo que castigar con rescates y durísimos recortes. Ahora se adentra en un nuevo escenario en el que quiere evitar el llamado ‘austericidio’ y en el que pondrá en marcha un plan milmillonario, como confirmó el miércoles, para impulsar la reconstrucción del continente tras la pandemia.

Y un sector clave para las economías es el primario. A la destrucción de la minería energéticas, y los problemas que arrastran desde hace años otros como la pesca, se unen la agricultura y la ganadería, para las que se preparan unos hachazos muy perjudiciales. Sólo en el caso de la provincia se calcula que la reducción de los ingresos generados por la PAC ascenderán a 100 millones de euros.

Hasta marzo esta decisión era terrible. Pero ahora es injusta y miope. Durante semanas hemos descubierto la necesidad de conservar lo autóctono, de estabilizar los mercados propios para prevenir futuras crisis. Pero parece que en Bruselas no les importa nada de esto y están dispuestos a mantener unas acciones que, junto a otras muchas contradicciones, pone en entredicho que verdaderamente quiera mantener una política activa en favor de mantener la población en el mundo rural.

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