martes 11/8/20

Cada vez menos

El dato de que la casi totalidad de las familias han logrado plaza en el colegio que deseaban es catastrófico. Se puede vender como escenario idílico, pero es sólo una prueba más de que el suicidio demográfico, especialmente agravado en los territorios ajenos a los grandes ejes de desarrollo de España ha llegado para quedarse. Y que el parche de la inmigración sólo aplaza levemente el apocalipsis humano al que están condenadas estas tierras.Un reciente estudio auguró que en 2010 habrá en España 23 millones de habitantes, menos de la mitad de los que hay a día de hoy.

Personalmente celebro que las familias sean felices. Que lleven a sus hijos donde desean. Que ejerzan su derecho constitucional a elegir cómo quieren que sean educados sus hijos. Como también actúan con libertad los funcionarios en materia de sanidad, incluidos los profesores, que eligen dónde quieren recibir el servicio sanitario que pagan con el descuento de sus nóminas, en los centros públicos o en los privados.

Hay unas leyes —escritas en los manuales de investigación científica— que son difícilmente doblegables. Una empresa se instala en el lugar en el que se ofrecen las mejores condiciones, incluidas unas hipotéticas subvenciones que precisamente pueden alterar sus planes y generar un desequilibrio que más pronto que tarde acaba aflorando. La pugna por las infraestructuras de verdad —no tantas obras inútiles promovidas por intereses electoralistas— resulta fundamental. La provincia ya perdió dos veces la batalla del tren. La primera cuando el PP hizo caso al gallego Manuel Fraga y llevó el AVE desde Madrid por Zamora hacia Orense para buscar el trazado más corto. Y años después cuando el PSOE hundió en el fondo del cajón la renovación de la vía León-Monforte porque la promovía un Ejecutivo popular en el paquete de compensaciones del Prestige. Y lo cierto es que la decimonónica vía está literalmente k.o. estos días por un descarrilamiento...

El futuro como polo logístico es la alternativa más real para generar empleo abundante. Lo tecnológico y lo biosanitario es importante pero hace falta algo más que un puñado de buenas nóminas. Para llenar los colegios lo primero que hace falta es que haya padres con trabajo. A golpe de subvenciones, subsidios y ayudas difícilmente se creará una estructura económica que aplace esa agonía demográfica que se avecina.

Cada vez menos
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