Diario de León

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El localismo hierve en unos tiempos de presunta globalización. Quizá, como en todo lo humano, las contradicciones son inmensas. Ese afán por conservar lo propio no sólo está perfectamente legitimado, es incluso muy importante, ya que la custodia de la cultura en lo más extenso del término es una obligación para cualquier sociedad. El conflicto surge, como con tantas cosas, cuando se entremezclan esos afanes altruistas con las utilizaciones espúreas. El eterno debate del fin y los medios.

Sobran ejemplos, se mire el mapa que se mire, sobre esos localismos que esconden al final deseos de poder. Tampoco es un conflicto nuevo, pero probablemente se reverdece en este siglo al reforzarse como un arma que genera evidentes réditos. En la política española se ha convertido en norma, lamentablemente, el periódico pago de peajes a los de siempre. Una terrible injusticia que es, de algún modo, la leña que atiza la despoblación de estos territorios a los que se niegan el pan y la sal. En los Teruel Existe y Soria Ya sólo se encuentra exigencia de pura justicia. Pero su poder limitado está trazado, en cierto modo, desde los laboratorios políticos que, a través de fundaciones, nos incitan a pensar lo que desean para trazar el futuro, como ya vio en un Ciudadanos al que incentivó la sala de máquinas del PSOE y un Podemos al que se dio aire desde el PP para hacer bueno lo de divide y vencerás.

El 13 de febrero se vota en Castilla y León. Las encuestas plasman las previsiones más extendidas sobre una vuelta al mapa político que se prolonga desde hace décadas... Pero existen dudas sobre hasta dónde quedará confinado Ciudadanos, si las confluencias no se repelen y hasta dónde van a florecer los del verde derechista en las próximas Cortes. Y cuál será el mapa real de ese sentimiento leonesista que tiene siempre bastante de imprevisible. El afán por abrazar la bandera —útil, con moción, previo referéndum, con manifestación...— en cualquiera de sus recetas no se sabe hacia dónde irá en las urnas. La UPL sólo ha conseguido acaparar en momentos puntuales lo que parece tan extendido en las calles, el llamado leonesismo social, quizá poco más que una utopía. Pero entre tanto canto de sirena como se oye esta vez por el viejo reino es difícil tener claro si será cosa de 1, X o 2...

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