miércoles 21/10/20

Troya sin caballo

En todas las batallas resulta imprescindible conocer al enemigo para hacerle frente. Lo ocurrido con el caballo de Troya quizá sea una buena metáfora para explicar esta guerra que estamos librando. Asusta pero quizá no sorprenden los datos de que los deportistas españoles que acudieron a una olimpiada militar en octubre a la ahora famosa ciudad de Wuhan volvieron enfermos. Lamentablemente todas las piezas encajan demasiado bien sobre los síntomas y las ‘gripes’ masivas que se generaron después en sus entornos. Una vez más se nos ocultaron las cosas. Todo apunta a que China nos hizo un Chernóbil unas cuantas décadas después, aguantando las cosas hasta que el silencio se hizo insostenible tras muchas semanas, allá por el fin de año.

El enemigo se nos había colado cual caballo de Troya y siguió expandiéndose por las razones sobradamente conocidas. Toca buscar la vacuna. Sí, la vacuna contra todo esto. Que solo pasa por una democratización de verdad del mundo. Por conseguir países con garantías de libertad, derechos para todos los ciudadanos y transparencia. Pero las previsiones y también las experiencias marcan que las grandes tragedias de la humanidad, como la que vivimos, suelen ser el trampolín para lo más indeseable de esa misma humanidad.

En todo este déjà vu el especial escenario español se adereza con el sarcasmo de la efeméride. El negacionismo del Gobierno de Pedro Sánchez, sus champions league del sistema sanitario, sus brotes verdes por doquier... suena todo a vieja pesadilla. Ahora no vemos a los muertos como entonces tampoco a los parados que eran todos defraudadores que trabajaban en B —si no habría revoluciones nos decía el aparato—. Demasiado antipatriota entonces y ahora. Todo herencia, ya se sabe… Decía efeméride porque ahora hace una década justa, hace diez años, llegó la caída del caballo. Hubo que esperar hasta 2010 para que Zapatero plantase cara a la crisis, recordarán, tras llamadas personales incluso del mismísimo Obama. Para entonces se había dilapidado todo lo habido y por haber en proyectos millonarios sonrojantes que son hoy auténticos mausoleos de culto al populismo.

Alguno pregunta la razón del ocultismo de los famosos expertos. Si dicen nombres quizá alguien mire el curriculum y vistos los precedentes… mejor seguir al galope… ¿hacia dónde?

Troya sin caballo
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