jueves 26/5/22

No suma, pero sigue

Todo sube en España, menos los sueldos. El Banco de España ya ha advertido del riesgo de que los salarios crezcan por encima del ritmo de la inflación. Suben los precios de la gasolina, de los productos de primera necesidad, de la calefacción... Y luego está lo que se llama la reduflación, o cómo las marcas aprovechan para subir el precio de los productos sin que el consumidor se entere, es decir, ofrecen menos cantidad al mismo precio. A nadie se le escapa ya que las matemáticas no son exactas y las estadísticas, como el medir y pesar, pueden interpretarse de manera diferente para que las cuentas cuadren y que todo resulte perfectamente medido, pesado y calculado. En el sorprendente libro El Hombre que calculaba, una obra de cuentos cortos con problemas y acertijos matemáticos escrito Malba Tahan que aconsejo en toda librería infantil y juvenil, el autor evidencia que las cuentas no son exactas y que hay cientos de subterfugios para que todo cuadre a lo que resulte más conveniente. El más conocido de esos relatos es el de los 35 camellos, una historia de tres hermanos que tienen que repartir a partes iguales los 35 animales que reciben en herencia. Cualquiera de nosotros pensaría que la cuenta es sencilla, 35 dividido entre 3, pero no cuadra, en apariencia, porque uno de ellos consigue que todos queden contentos con la división.

Según cómo se hagan los números las cuentas se pueden inclinar a un lado o a otro de la balanza. Y es que el lenguaje estadístico es sólo una muestra más de la explicación de una realidad a través de enunciados que se piensa que no requieren explicación.

Lo mismo ocurre con la pandemia del coronavirus. A partir de ahora cambia la manera de contar y, por lo tanto, la evolución estadística del virus. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la pandemia no ha terminado, pero en España se ha decidido que a partir de ahora hay que gestionar el virus como una gripe. Dos y dos ya no van a ser cuatro, sino que sumarán cuatro en función de otras variables como la edad, la salud previa del paciente y la ocupación de las plazas UCI y de hospitalización en planta. Ya no será posible hacer un análisis comparativo de las distintas olas porque las variables cambian de ritmo. El profesor de Microbiología y experto en virus Raúl Ortiz de Lejarazu, explica en un mensaje en su cuenta de twitter lo que significa ‘gripalización’ del covid: «Dícese de la acción de bajarse de un tren en marcha, sin saber exactamente cómo se llama la siguiente estación» o cuestiona esta ‘desescalada’ estadística —el virus sigue ahí aunque no esté en todas las cuentas— con estas reflexiones: «Cada país, a su bola, decreta el fin de la fase aguda. Es más fácil declarar el inicio de una pandemia que su final. El papel lo aguanta todo y los virus no leen».No

No suma, pero sigue
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