Navidad 2024
Navidad 2024
Con luces navideñas inundando el paisaje de ciudades y pueblos, transcurre la espera de las fiestas de Navidad: una sucesión de eventos religiosos con uno muy especial, la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre en el seno inmaculado de la Virgen María, para reparar al Padre de los Cielos por nuestros pecados y salvarnos del castigo eterno que merecemos.
Él nos trajo la salvación, la salud y la paz. Digo bien cuando digo «salud», pues Jesucristo es el médico divino que sanó a tantos durante su vida terrena y lo continúa haciéndolo ahora en personas de Fe y Esperanza, casi siempre mediando la imprecación caritativa de quienes suplican por otros.Con la venida del Hijo de Dios hecho hombre a nuestro mundo, los corazones se llenan de alegría, y la esperanza cierta de que Dios nos ama siempre, alivia el dolor y ahuyenta el miedo incluso a la muerte, que es un dulce encuentro. Los pastores se pusieron en camino para adorarle y gozar de su presencia bienhechora.La Navidad es también una fiesta familiar: casi todos hacemos lo posible por reunirnos con los nuestros en esa noche de paz, de luz divina y de amor de quien es el Amor. Una buena cena y dulces, es natural: en nuestra cultura celebramos de esa manera, y es muy grande lo que se celebra. Jesucristo vino para todos los que abren sus corazones a la Verdad, que es Dios, y al Amor.
Una justificada inquietud
Por más que las elecciones presidenciales, el pasado mes de noviembre, en los EE UU se hayan desarrollado a través de canales estrictamente democráticos, sería muy ingenuo pensar que la institucionalidad y algunas garantías del orden liberal no correrán peligro bajo un nuevo mandato de Donald Trump.
Su actitud tras el asalto al Capitolio en 2021, el largo expediente judicial que tiene a sus espaldas o los extravagantes anuncios que ha formulado durante su última campaña pienso que son motivos suficientes para albergar una justificada inquietud.