sábado 27/2/21

Feminista trotskista

Alas mujeres también nos gustan jóvenes. Ay, Pedro, que la cornada de ayer no te quedó feminista leninista sino un poco demodé, que la tendencia por los mayores no existió más que en el caso de la nieta de Franco con el anticuario francés, aunque creo que aquello obedecía a razones más sicalípticas que temporales. Salía la niña de las faldas puritanas de don Alfonso y fue a dar con la grandeur... Vivió su momento in the sky with diamonds, que hay más cosas que el LSD para flipar.

Pero, que no te engañen, aunque sea una guapa con complejo de ídem, que los mayores no gustan a nadie, ni a hombres, ni a mujeres ni a no binarios, que el divino tesoro siempre lo será, aunque haya chicas que prefieran despreocuparse en la vida y taparse la nariz cada noche, porque otra de las características del otoño es que no tiene el aroma de la primavera.

Yo soy un poco masculina y a veces me dejo llevar por esa cosa de los hombres, ya saben, que se creen que están macizos a pesar de su calvicie disimulada y los carrillos gravosos de los viejos mastines. No soy quien para sacarles del error y menos a mí misma. Yo me sigo encontrando cañón cuando me miro al espejo, y todo eso a pesar de que mi madurez de intelectual ha despegado del todo.

El problema es que se ha perdido la belleza como un ideal. ¿Por qué? Simple. Las mujeres nos hemos creído las tontunas masculinas y pensamos que plegarse a las medidas de la armonía es hacerlo a los deseos de los hombres. Pero no somos más libres ni más fuertes por quitarnos el sujetador y dejar el pecho a la altura de los calcetines, ni somos más inteligentes por pintar canas.

La belleza es un signo de inteligencia y retrasar la vejez, una demostración de sentido común. Nadie quiere ver la decadencia, así que ¿por qué permitir que la tripa se hinche, los tobillos se llenen de pliegues o los ojos se dejen llevar por la gravedad? La verdadera igualdad llegará cuando los hombres se den cuenta de que la tripa no es sexy y de que Yul Brynner no es lo mismo que Anasagasti y yo prefiero que me cante Justin Timberlake aunque Meat Loaf sea ya una leyenda. ¿Tú no?

Feminista trotskista
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